'Masterchef' ha iniciado la recta final de su octava edición de la forma más insólita. Este lunes el programa ha emitido el primer programa grabado tras el confinamiento, más de dos meses en los que el talent culinario ha estado completamente parado y con sus ocho aspirantes conviviendo en una casa alejados de sus familiares. El programa ha vuelto con extremas medidas de precaución para sus últimas entregas antes de la gran final, una edición atípica que no ha perdido sus principales ingredientes: la tensión y la competitividad entre fogones.

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Una carrera de la que este lunes se ha caído Michael, el concursante californiano, que ha sido el blanco de sus compañeros a lo largo de estos meses en muchas ocasiones, ha sido el expulsado y ha entregado su delantal muy triste: "Lo entiendo y lo acepto", ha dicho Michael que no ha podido evitar emocionarse.

Michael ha perdido un duro duelo contra Andy en la elaboración de un plato de cocina japonesa. "Siento que he crecido mucho, no solamente en la cocina sino en toda la experiencia. El confinamiento ha sido una piedra en mi camino, lo superé con esta gente maravillosa, gracias por darme esta oportunidad", ha dicho el aspirante a cocinero muy emocionado y con lágrimas en los ojos. Precisamente ha sido Michael el concursante que peor ha pasado el confinamiento alejado de su marido.

El americano ha tenido una vida complicada, después de que su madre le repudiara por ser gay, y eso le ha hecho vivir la experiencia de Masterchef intensamente. Michael ha dicho en numerosas ocasiones que después de una infancia muy dura nada hará cambiar su buena actitud ante la vida, aunque esta noche en la prueba por equipos, en la que ha sido líder, ha tenido que alzar la voz en un par de ocasiones.