Este miércoles 15 de agosto el mundo de la interpretación y del espectáculo despedían a Marisa Porcel. La actriz ha fallecido a los 74 años dejando un gran vacío no solo entre sus familiares y su círculo íntimo, sino entre todos aquellos que la admiraron como una de las indispensables de la escena teatral y cinematográfica. Aunque para el gran público ocupará un lugar especial en sus corazones como Pepa, la esposa de Avelino en 'Escenas de Matrimonio', Porcel llevaba en sus espaldas una dilatada y reputada carrera sobre los escenarios y en la gran pantalla, donde trabajó a las órdenes de Carlos Saura, Manuel Gutiérrez Aragón o Chico Ibáñez Serrador.

En tiempo de recordarla con cariño y honrar su memoria, ha saltado la noticia de la herencia envenenada que deja a sus descendientes directos. En este caso, a su hija y también actriz Paloma Porcel.

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El pasado 28 de junio, el nombre de Marisa aparecía formando parte de la lista de morosos que hacía pública la Agencia Tributaria. La actriz debía una deuda de 1.423.736,37 euros. Pero, dado su fallecimiento, Paloma precisamente debería hacerse cargo de esta abultada cantidad. "Mi querida niña vuela ya alto. Esta tarde ha partido llena de mimos, caricias y besos. De mi mano. El dolor, el vacío y la angustia que siento son tan grandes que no los puedo expresar. Se me ha ido lo que más he querido en la vida", han sido las emocionantes palabras con las que se ha despedido de su madre.

Tal y como ha publicado Jaleos de El Español, cabe una posibilidad de que la actriz no tenga que hacerse cargo de abonar esos casi 1'5 millones de euros. Pero a lo que tenga que renunciar podría ser más doloroso. En el caso de que Paloma renunciara por completo la herencia de su madre, podrá eludir la deuda con el fisco. Sin embargo, eso supone que también tendrá que renunciar a los bienes económicos e inmuebles incluidos en el total de lo que ha legado Marisa.