Si te decimos que imagines a una Mariah Carey pizzera, lo más seguro es que pensaras en ella con un gorro de chef, un delantal blanco cubierto de harina y, si tienes el día, hasta le habrás puesto un bigote a lo Luigi de Mario Bros. Pero nada de eso se correspondería con la realidad. Tratándose de la diva, su look para hornear unas pizzas pasa por un salto de cama, zapatillas de tacón y pompones y una batita de seda, para llevar abierta. Ah, sí, y maquilladísima como una puerta. El clásico estilismo que cualquiera elegiría para preparar una cena tranquila con los niños.

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Mariah, que esto es lo que entiende por ponerse cómoda para estar por casa, está pasando unos días en el lago Como con sus pequeños, Morocco y Monroe, con quienes se animó la pasada noche a preparar la cena. Ya que estaban en el país de la pizza optaron por hacer la especialidad, y toda la familia preparó la masa, le pusieron sus ingredientes preferidos y la cocieron en un tradicional horno. Además, después disfrutaron de un rato de juegos en el que Monroe se calzó las botas de tacón de su madre y así ir ensayando para cuando ella sea otra estrellona de la vida. Esta, en menos que canta un gallo, te está pidiendo prestados los corpiños, Mariah.

Y no solo está ella con sus mellizos pasando unos días la mar de bucólicos y tranquilos en Italia, no. También está con ellos su prometido, el ‘muchimillonario’ James Packer, con quien recorrió todo el Mediterráneo el pasado verano a bordo de su yate. El enamorado, que ya no sabe vivir sin Mariah, se presentó por sorpresa para pasar unos días con su chica favorita.

La cantante ha viajado hasta Italia porque el sábado 16 actuó en Milán, así que el día de ayer lo dedicó a descansar y a estar con los suyos.

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