La Academia de Cine denunciaba esta semana el robo de varias joyas de la marca Suárez durante la gala de los premios Goya y valoradas en 30.000 euros. Las joyas, que se encontraban en una caja escondida en una habitación del Hotel Marriot Auditorium -donde se celebró el acto-, fueron sustraídas durante la ceremonia. Entre ellas se encontraban cuatro juegos de gemelos, una sortija, un juego de pendientes y uno o dos relojes. Sin embargo, estas joyas no fueron utilizadas por ningún asistente al evento ya que se trataba de aquellas que habían sobrado de entre las que la firma Suárez había prestado para la ceremonia.

Artículo relacionado

A pesar de todo el revuelo, la sustracción durante los Goya no son una excepción. Existen otros casos en los que también han desaparecido objetos de valor en la celebración de otras ceremonias importantes. En 2013, en el festival de Cannes, las marcas de alta joyería Chopard y De Grisogono sufrieron un robo valorado en 103 millones de dólares y en el que desaparecieron collares, sortijas y pendientes.

Los Oscar también han estado en el punto de mira de los ladrones en varias ocasiones. En 2014, a Lupita Nyong’o -ganadora de la estatuilla a mejor actriz de reparto- le robaron en su hotel de Los Ángeles un diseño de Calvin Klein valorado en 150.000 dólares. En el año 2000, los premios de la Academia de Hollywood también fueron el objetivo de los cacos. En esta ocasión, el hurto se produjo varias semanas antes de la entrega de premios y en él los ladrones se adueñaron de 55 estatuillas. Algo similar ocurrió en la gala de los Goya celebrada en 2009, cuando un crítico que se había quedado en paro robó el Goya que el director Albert Solé había ganado al Mejor Largometraje Documental.

Sin duda, todos estos casos demuestran que las ceremonias de grandes premios están en el punto de mira de los ladrones, quienes aprovechan cualquier descuido para irse bien cargados a casa.