Ya conoces las anécdotas de lo vivido sobre el escenario, sabes quienes han sido las mejor vestidas de la noche y te has apuntado algunas series que no puedes dejar de ver este otoño. Pero hasta ahora no te habían desvelado la cara 'B' de los Emmys 2015, lo que no se vio, lo que ocurrió en el patio de butacas y antes de llegar al teatro.

Sabed, por ejemplo, que el domingo 20 amaneció de lo más caluroso en Los Ángeles, donde las temperaturas suelen ser suaves. Con forme las horas pasaban, los grados que marcaban los termómetros no paraban de ascender. Así a las 7 de la tarde hacía un calor insoportable. Unos 40º de nada, que hacían que desfilar por la alfombra roja fuera misión imposible. Con todos los famosos sudando, embutidos en caros vestidos (prestados) y ellos abrochados hasta el cuello con camisa, pajarita y chaqueta. Así es normal que alguno tuviera que cambiarse la camisa nada más poner un pie en la 'red carpet', hablamos de Mario López, que colgó en Twitter cómo lucía su parte de arriba sin haber sido parte de una competición de camisetas mojadas, aunque la habría ganado de todas todas.

Una de las protagonistas de la noche, Sofía Vergara, conseguía arrebatar las miradas a Jon Hamm, mejor actor en serie dramática, porque la sentaron justo detrás de él. Nadie podía dejar de observar cómo se ponía morada a comer palomitas mientras enfocaban al de 'Mad Men'. Ya había desfilado por la alfombra roja, y pasaba tres kilos de que el vestido le sentara mejor o peor. Algo por el estilo hizo Amy Schumer, ganadora del Emmy al mejor programa de scketches, tan solo que ella se pegó la comilona de su vida antes de desfilar por la alfombra. Lo de pasar hambre porque sí, no va con ella (ni con nosotras, lo reconocemos), así que se metió entre pecho y espalda un desayuno que no lo saltaba un galgo. ¡Larga vida a los completísimos desayunos de domingo!