Hace ya 20 años que el último día de agosto pasó a ser una fecha marcada en el calendario de los británicos. Esa fatídica mañana el mundo amanecía boquiabierto ante la noticia de que un trágico accidente de coche acababa con la vida de Diana de Gales.

Lady Di falleció muy joven. Acababa de conseguir dejar atrás una vida de perpetua infelicidad vinculada a la Familia Real británica y aquel 31 de agosto estaba, como quien dice, empezando a vivir de nuevo. Si su vida y su valentía la convirtieron en uno de los personajes más queridos del momento, su inesperada muerte la convirtió en el icono que es todavía hoy.

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Diana dejó huérfanos a sus dos hijos con 15 y 12 años respectivamente y han sido precisamente William y Harry los que se han encargado de mantener la figura de su madre impoluta todo este tiempo. Además, desde que se convirtió en Duquesa de Cambridge, Kate Middleton, mujer de William, ha sido una más en los constantes homenajes a la que hubiera sido su suegra.

Desde el anillo de compromiso con el que se convirtió en la prometida del segundo en la línea de sucesión, que fue el mismo con el que se comprometieron sus suegros, pasando por numerosos guiños estilísticos, Kate ha sabido coger el testigo de Lady Di y ganarse, como ella, el cariño de todo el pueblo inglés.