La vida de Jesulín de Ubrique ha dado un giro de 180º desde que se convirtiera en padre de su cuarto hijo, el tercero con María José Campanario, el pasado mes de junio. Un niño que llegaba por sorpresa a la familia pero que les ha llenado de dicha y felicidad tal y como aseguraban los felices papás cuando anunciaron la buena nueva. Aunque tras el nacimiento de Hugo la pareja se refugió en su casa, parece que poco a poco van retomando la rutina y el torero reaparecía públicamente este fin de semana en la localidad de Maella (Zaragoza) con motivo del centenario del coso inaugurado en 1922.

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Tranquilo y visiblemente feliz, Jesulín de Ubrique fue muy aclamado por el público allí presente y los críticos taurinos aseguraron que se le vio en forma y "arriesgó" durante la faena aunque él es consciente que sus años de gloria "ya pasaron". A sus 48 años, el diestro, que ha tenido que quitarse algún kilo de encima, ha vuelto a los ruedos tras dos años de parón y parece que no será la única: "Hay algunas cosas cerradas a lo largo del verano (...) "Ahora toreo porque me apetece y me encuentro muy bien", confesaba en una entrevista a La Comarca donde no quiso hacer referencia a la nueva etapa personal que acaba de estrenar.

Jesulín de Ubrique
GTRES

Jesulín no viajó solo hasta Zaragoza. En el tendido contó con un espectador muy especial, nada más y nada menos que su hijo Jesús, su ojito derecho. El pequeño, de 15 años, disfrutó de lo lindo de la faena de su padre y es que parece que le ha picado el gusanillo de los toros, algo que no puede hacer más feliz al torero: "Papá, quiero torear. Imagina cuando a mí me dijo papá quiero torear", confesaba en una reciente entrevista.