Laura Boyer falleció el 23 de febrero a los 57 años víctima de un cáncer muy agresivo. La hija del ex ministro de economía, cuando supo que su vida llegaba a su fin, hizo una última petición: ser enterrada junto a su progenitor. Una última voluntad que Isabel Preysler no está dispuesta a cumplir.

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Cuando la filipina y Miguel Boyer se conocieron, cada uno ya tenía hijos fruto de matrimonios anteriores. De hecho, se enamoraron mientras aún estaban con sus respectivas parejas de entonces, ella con Carlos Falcó y él con Elena Arnedo, madre de sus dos hijos. Laura era una de ellos. El enamoramiento de Preysler y Boyer fue tan fuerte e impetuoso, que no dudaron en apostar sus plácidas vidas en pos de su unión, y, de la misma, nació Ana, la descendiente menor para ambos. A pesar de haber intentado unir a ambas familias, lo cierto es que las dos realidades chocaban. Laura, días antes de morir, aseguraría que su relación con Isabel siempre fue “muy hipócrita”, tal y como contó a Semana. Ella consideraba que la nueva mujer de su padre era “hiperposesiva” y no le gustaba que Miguel tuviera contacto con nadie fuera de su círculo. Ni tan siquiera, con lo que era su vida anterior.

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Ana Boyer Laura Boyer

Laura Boyer ansiaba poder reposar, para siempre, en el mausoleo en el que descansan los restos de su padre. Pero esto no va a ser así. Tal y como contó Marisa Martín Blázquez en ‘Fiesta’, Isabel Preysler se habría negado a esto. “Una vez fallecida, Preysler y Ana Boyer enviaron por escrito el pésame a los hijos de Laura, pero también le contestaron a su petición con una negativa”. Miguel Boyer fue enterrado en el cementerio de San Isidro, en una tumba familiar, pero su viuda no desea que una de sus hijas mayores yazca junto a él.

Laura Boyer

Laura Boyer falleció el 23 de febrero debido a un cáncer muy agresivo

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Esto no haría más que confirmar aquello que Laura aseguró, que la relación con Isabel había ido de mal en peor desde que su faltó su padre. Tanto, que llegó a renunciar a la herencia, “solo me pedían dinero”, contó en su última entrevista.

Aurelio Manzano, también en ‘Fiesta’, dio la versión de Isabel: “Ella dice que ese es un mausoleo familiar perteneciente a los Preysler. Ella es quien lo paga”. Lo cierto es que la socialité puso una condición para que Laura yaciera en la cripta: ser incinerada. Si los restos de la economista eran quemados, entonces sí que habría sitio para ella. Pero los hijos de la esta no querían enterrar de este modo a su progenitora, por lo que, al final, no se llegó a un acuerdo.

Ruptura completa de los Boyer y de los Preysler

Tras la decisión de Isabel Preysler de no complacer a Laura en su última voluntad, los Boyer se han ‘olvidado’ de Ana en la esquela dedicada a la memoria de esta. No hay rastro de la abogada en la pieza informativa que se publicó el 4 de marzo en el periódico ABC, y en la que se animaba a quienes la conocieron a acudir a una misa por su memoria el próximo día 9 en la parroquia de San Manuel y San Benito de Madrid. En la esquela se leían los nombres de los cuatro hijos de Laura, y el de su hermano, Miguel Boyer Arnedo, sin hacer mención alguna a su otra hermana, Ana.

Aunque lo cierto es que la relación entre ambas hermanas llevaba rota desde hace tiempo. No mantenían contacto y se echó de menos que Ana se pronunciara tras el fallecimiento de Laura.