Hace casi cuatro meses que David Bustamante está fuera de su casa. Vive a caballo entre casas de amigos y la de sus padres, situada en el pueblo más cercano al que todavía es el hogar familiar de David y Paula, el que visita cada vez que quiere, eso es cierto. Allí pasa las tardes con su hija pero, llegada una hora, se vuelve a marchar. Ya no vive ahí y todas las miradas están puestas en el asunto desde que a comienzos de abril se conociese la noticia de su separación.

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El matrimonio no ha dado ningún paso para formalizarla de manera legal. No quiere precipitarse, ha dicho la propia Paula, pero la situación es la que es, y el hecho de no ponerle nombre no hace sino crecer las especulaciones y, sobre todo, la expectación. Y ahí es donde Bustamante se siente perdedor. Tal y como ha confirmado la periodista Sandra Aladro en El Programa de Ana, esto es lo que piensa el artista y así lo ha compartido con su entorno más cercano. También con su familia, quien está plenamente de acuerdo con ese sentir.

Es por ello que David quiere ponerle nombre a su situación y hacerlo público. Llámese comunicado, declaraciones… Confirmarlo, por la vía que sea. Para ello, tiene también el visto bueno de su discográfica, Universal, quien le da vía libre para gestionar ese asunto como mejor considere.

La idea inicial del todavía matrimonio era dar ese paso de forma conjunta pero, si pasada la Comunión de la hija de ambos, que será el 17 de junio, Echevarría no se decide, la idea del cantante es hacerlo él de forma unilateral, según confirma Aladro. Dado ese paso, ambos dejarán de sentirse analizados, observados y cuestionados en el grado en el que ahora lo están. Esa es la última decisión de Bustamante. Aún tiene dos semanas para escoger la vía y la manera, pero parece convencido de dar el paso.