Country en pubs y discotecas americanas. Los duros inicios de Bertín Osborne

Lecturas entrevistó en el año 1981 a un Bertín Osborne que deseaba triunfar en la música y que acababa de publicar su primer disco. “Escogí el camino difícil”, contaba

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Conchi Álvarez de Cienfuegos

Redactora Jefe de Clara Corazón

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En 1981, el Bertín Osborne de 26 años solo deseaba una cosa: ser cantante. Y, para ello, pensaba hacer absolutamente todo lo que estuviera en su mano. “He escogido el camino difícil”, reconocía entonces a Lecturas. Lo decía porque para él, lo verdaderamente cómodo habría sido continuar con el negocio familiar; proseguir trabajando en las bodegas de su familia. Permanecer ligado a aquello a lo que su apellido estaba vinculado. Pero él tenía otros planes para sí mismo. 

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Bertín Osborne

“La música es mi vida y pienso cantar mucho y hacerlo lo mejor posible ¡Estoy dispuesto a trabajar como un loco!”. Y lo hizo, vaya si lo hizo. El ahora padre de seis hijos acababa de lanzar su primer trabajo, ‘Amor mediterráneo’, y venía de recorrer Estados Unidos de arriba abajo buscando trabajo. Se ofrecía como cantante, pero también como figurante para películas. Lo que saliera era bueno. Trabajaba en bares, pubs y discotecas; hacía música country que el mánager de Julio Iglesias le aconsejó que abandonara. Encontró otros estilos, siempre románticos y con cadencia lenta. Esto le permitía desarrollar todo su potencial como 'latin lover'. El representante de Julio no se equivocó.

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Bertín Osborne tuvo unos inicios en la música muy difíciles

Norberto, ese es su verdadero nombre, se había marchado a la aventura. Tras haber tenido “ligeros roces” con su familia, como él mismo confesó a Lecturas a principios de los ochenta, hizo las maletas y se marchó lejos del peso de su apellido. Le esperaban Nueva York y Los Ángeles. Los Osborne estaban en absoluto desacuerdo con las decisiones de este miembro de metro noventa y cinco de su familia. “No les gusta la vida que llevo”.

 

Bertín Osborne, con toda su adinerada familia en contra

“En mi vida no todo han sido vino y rosas. Lo he pasado mal, muy mal a veces, a pesar de lo que muchos crean y digan. Esto de la canción te puedo asegurar que no se me ha ocurrido de repente. Llevo muchos años luchando en la música a costa de disgustos con mi familia”, le decía a Lecturas. El Bertín más soñador y menos complaciente nos contaba entonces que “jamás se había aprovechado de su familia” ni había pensado en “sacarle beneficio al negocio familiar”. De hecho, cuando trabajó en el oficio, lo hizo en otra bodega. “Fui ejecutivo de exportación”, explicó entonces. 

Sus sueños le dieron la razón. Aquello que imaginó no fue ninguna quimera; pues se convirtió en una realidad. ‘Amor mediterráneo’ alcanzó lo más alto en las listas de ventas, un triunfo que consolidó al año siguiente con ‘Como un vagabundo’, con aquel “buenas noches señora, buenas noches señora, hasta la vista” que todos nos sabemos de memoria. 

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En 1981, Bertín llevaba tres años casado con Sandra Domecq

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La gran tragedia de Bertín Osborne

Para 1981, Bertín Osborne ya era un hombre casado. El de familia bodeguera había contraído matrimonio en 1977 con Sandra Domecq y ya habían sido padres. Un año más tarde, la tragedia llamó a su puerta. Su primogénito, Christian de solo un año, falleció dejando completamente hundidos a sus padres.

Tras Christian nacieron Alejandra, Eugenia y Claudia. Fueron los años de la explosión laboral de Bertín. En los que se consagró como cantante. Una década más tarde, llegaría su reconversión como presentador de televisión, con programas como 'Contacto con tacto' o 'Lluvia de estrellas'.

Bertín y las mujeres

“Cuando sales con una señora pero te gustan las demás, hay problemas”, nos decía en 1981 este aprendiz de artista con mucho que demostrar. A pesar de su juventud, Bertín ya sabía el efecto que generaba en el otro sexo, “les caigo bien a las mujeres”, afirmaba con seguridad. Esta capacidad de seducción le convirtió en uno de los galanes de nuestro entretenimiento. 

En pleno 2023, tras romper con su segunda mujer, Fabiola Martínez, continúa levantando pasiones. “Gabriela Guillén es una chavala encantadora. Una niña estupenda. Nos vemos con frecuencia, nos estamos conociendo y nada más”, confesó a Lecturas hace solo un par de semanas. Nos dijo que no se cerraba las puertas a un futuro juntos, que llevaba “dos años y medio soltero” y que “esto es lo normal”. Y más en él. 

A Bertín Osborne le gusta gustar. Domina a la perfección la seducción. Lo que, reconoce, le cuesta más es hablar del enamoramiento. Reconocerlo.  Hace poco, en 'Déjate querer' lanzaba unas declaraciones en las que admitía no saber a ciencia cierta si había estado enamorado, algo que dolió profundamente a Fabiola. “Sientes que quieres estar con esa persona, pero nadie me puede definir lo que es el amor. Yo he estado muy bien, muy a gusto, y seguramente eso debe de ser el enamoramiento”. 

Toda una ironía que alguien que le ha cantado tanto al amor, no lo sepa reconocer. 

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