José Antonio Avilés revelaba desde el plató de 'Viva la vida' que Rocío Flores lo está pasando realmente mal después de conocer el duro testimonio de su madre, Rocío Carrasco. Además, el colaborador hacía público que la joven padece ansiedad crónica desde hace años, una dolencia con la que ha aprendido a convivir.

El gesto apesadumbrado de la exsuperviviente a lo largo de estos últimos días no dejaba lugar a dudas del mal momento que está atravesando pero eso no ha impedido que la joven, de 25 años, haya seguido con su vida. A lo largo de esta semana ha sido Manuel Bedmar, su novio desde hace más de cuatro años, su auténtico refugio.

Es junto al malagueño donde Rocío Flores se siente en calma, sin ser juzgada. Si bien, ayer disfrutaba de un masaje relajante en su centro de estética de confianza, este sábado, cuando apenas quedan 24 horas para la emisión de los dos siguientes capítulos de Rocío: contar la verdad para seguir viva, la joven ha disfrutado de una cita para dos aprovechando el sol que brilla en la ciudad andaluza.

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Tal y como hemos podido conocer gracias a sus publicaciones en Instagram, Rocío Flores pasaba por casa de su padre para pasar un rato en familia. Después, su chico le recogía y juntos paseaban por la ciudad, disfrutaban de una deliciosa comida y dulce merienda. "Lo mejor de lo superior", escribía Manuel mostrando su apoyo incondicional a Rocío Flores de manera pública. Después, era la exsuperviviente quien agradecía ese gesto junto a una serie de publicaciones en las que le implora que no le suelte jamás de la mano.

Rocío Flores y Manuel Bedmar

Rocío Flores se refugia en su novio, Manuel Bedmar

Instagram @rotrece

Por el momento, muchos dicen que por proteger a su madre y su hermano, Rocío Flores prefiere mantener silencio. Este domingo, será una de las protagonistas del relato de su madre y es que Rocío Carrasco relatará la llegada al mundo de "su rubia" como ella la llamaba.