Sofía de Suecia no fue bien recibida al publicarse su noviazgo con el príncipe Carlos Felipe. Los prejuicios de la Casa Real la llevaron a pasar malos momentos que, tras varios años de relación -llevan cinco como matrimonio-, por fin se han desvanecido. Sin embargo, ella no ha llegado a sentirse cien por cien cómoda en su papel como princesa, sobre todo al compararlo con otra tarea que ocupa gran parte de su tiempo.

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A miles de kilómetros de Estocolmo, la cuñada de las princesas Victoria y Magdalena vive una "vida paralela" a la que desde la Corona se muestra. Ella lleva más de una década viajando de forma periódica a Ciudad del Cabo, donde seis meses antes de casarse con el hijo de los reyes Carlos Gustavo y Silvia de Suecia se compró un apartamento con vistas al mar en una de las zonas más exclusivas de la ciudad sudafricana.

Sofía de Suecia
Gtres

Fue en 2010 cuando Sofía de Suecia comenzaba una nueva vida en el continente africano al fundar una organización sin ánimo de lucro dedicada a la infancia que opera entre Suecia y Sudáfrica y se centra en crear entorno seguro y de confianza para el tiempo libre de niños y jóvenes. Project Playground, creada junto a su amiga Frida Vesterberg, tiene ahora a la esposa del príncipe Carlos Felipe como Presidenta Honoraria.

Además de su labor solidaria, parece que los viajes de la princesa a Sudáfrica son más que eso. Tal y como ella misma ha confesado a la reportera Renée Nyberg, quien trabaja para un documental sobre ella en la TV4, este rincón a miles de kilómetros de su residencia oficial es un refugio para ella. "Desde que me convertí en princesa, he pasado por muchas crisis de identidad. ¿Quién soy yo? Aquí en Sudáfrica tengo un tipo de identidad y cuando llego a casa tengo algo más. Aquí se me permite ser quien quiero ser", declaraba.