Si hablamos de las joyas reales, no hay mujer de la realeza que no cuente con una auténtico tesoro en el que se pueden encontrar desde valiosas piezas únicas hasta modelos con más valor sentimental, histórico o incluso cultural.

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No cabe duda de que las coronas y las tiaras representan las joyas más llamativas e importantes para una reina o princesa. Son las piezas que más representación real conllevan y, además, las más vistosas e icónicas. Sin embargo, las royals no las utilizan en cualquier ocasión y por ello se encargan de combinar otras joyas para sus estilismos del día a día.

Entre ellos, también encontramos alhajas de todo tipo. Piedras preciosas, diamantes, brillantes, figuras en oro y plata... Pero si hay una opción que todas comparten esas son las perlas. Tanto en collares como en pendientes o pulseras, incluso insertadas en preciosos broches, no hay mujer de la realeza que no haya lucido alguna pieza que las lleve incorporadas. Desde la reina Isabel II hasta Magdalena de Suecia, no hay royal que se resista a incorporarlas en sus looks.

Algunas las utilizan prácticamente como un uniforme, utilizándolas en un sencillo collar de uso diario, como hace la monarca británica o la princesa Mako de Japón, quien utiliza su abalorio a modo de amuleto. En otros casos se decantan más por los pendientes, como lo hacen la reina Matilde de Bélgica o la princesa Victoria de Suecia, con piezas de mayor tamaño e irregulares. Incluso compuestas en una pulsera, como ha lucido Mary de Dinamarca en más de una ocasión.

Sea como sea, no hay princesa o reina que se resista a las perlas. Una elección clásica con la que saben que pueden acertar en cualquier momento y en cualquier lugar.