A pesar de las circunstancias, la infanta Cristina siempre se ha colocado al lado de su marido como su principal apoyo y nunca ha fallado a sus encuentros carcelarios con el padre de sus cuatro hijos. Aunque en algún momento se llegó a hablar de una más que posible separación entre ellos por lo que la sentencia del Caso Noòs suponía para la Corona, nada más lejos de la realidad. En ningún momento ha pasado por su cabeza divorciarse, todo lo contrarío. Los que los conocen aseguran que esta difícil situación ha hecho de su relación un fortín muy difícil de sobrepasar.

Según ha contado con detalle la periodista Pilar Eyre en Lecturaslas visitas de la hermana de Felipe VI a la cárcel de Brieva se han convertido en un gran acontecimiento para todas las internas y es que eso significa pasar un buen rato y salir de la rutina aunque sea solo durante unas horas.

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Infanta Cristina e Iñaki

Al principio, no fue fácil para Cristina que se vio protagonizando una escena que posiblemente solo había visto en películas. Hermetismo, cristales tintados, cambios de horarios... todo lo necesario para no captar ninguna imagen de la infanta entrando en la cárcel.

Pero dentro del centro penitenciario es otra cosa y es que allí se sabe todo. Por mucho que las funcionarias intenten acallar el alboroto cada vez que Iñaki recibe la visita de su mujer, el encuentro es 'voz populi'. Afortunadamente para ella, con el paso de los meses todo se ha empezado a normalizar. Misma situación, mismas caras, buen trato... Todo eso ha llevado a doña Cristina a sentirse algo más cómoda y dejar a un lado los nervios y las lágrimas para, según cuenta Pilar Eyre, "después de año y medio de visitas, a veces se le escapa alguna sonrisa". Una inesperada reacción que denota el desahogo que, ahora si, siente la hija del rey Juan Carlos.