Iñaki Urdangarin vuelve a estar fuera de prisión. El marido de la infanta Cristina se encuentra ya disfrutando de su segundo permiso penitenciario en régimen de segundo grado. Una salida que la casualidad ha tenido el capricho de 'hacerlo' coincidir con San Valentín, un dato curioso para quien quiera vestirlo de un mensaje más profundo. El cuñado de Felipe VI está dispuesto a exprimir de nuevo los seis días de libertad que le permite este nuevo permiso, que además coincide con la 'semana blanca' escolar de sus hijos Miguel e Irene, tal como indica Silvia Taulés en Vanitatis.

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Este viernes 14 de febrero, el exduque de Palma salía directo del Hogar Don Orione, donde realiza trabajos de voluntariado. De 'sport', llevando una 'tote' con mensaje, con una sonrisa satisfecha y sin tiempo que perder ha vuelto a poner rumbo a Vitoria, como ya hizo en su permiso de Navidad.

En la noche de este viernes se ha dejado ver junto a su mujer en Vitoria, donde disfrutará de estos días en familia. Relajados, Iñaki y Cristina se han movido en coche por la ciudad con la hermana de Felipe VI al volante.

Iñaki Urdangarin y Cristina de Borbón segundo permiso
Gtres

Este segundo permiso llega apenas un mes y medio después de aquellos días en familia, en los que se mostró feliz y relajado, de la mano de su mujer, Cristina de Borbón, y acompañado de sus hijos y su familia. Ha sido en la capital de Álava donde los Urdangarin han encontrado la tranquilidad y discreción que tanto valoran desde que el escándalo del 'caso Noos' les salpicó y por los que el matrimonio fue condenado.

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El pasado 6 de febrero Iñaki se congratulaba por la noticia de que el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 1 de Valladolid, daba el sí a la petición de este segundo permiso penitenciario que había solicitado en la prisión donde cumple condena. El juez entendía que el marido de Cristina cumplía los requisitos necesarios para volver a disfrutar de una nueva salida.

Iñaki Urdangarin
Gtres

Estos días en libertad han insuflado confianza y esperanza a los Urdangarin, a los que se les hace menos cuesta arriba los dos años que le quedan por cumplir de condena. Las sonrisas y el hecho de que normalicen la situación con paseos relajados y a la vista de todos, da buena cuenta de ello. No cabe duda de que en estos días intentan recuperar esas rutinas familiares.