Cuando parecía que Iñaki Urdangarinempezaba a ver la luz al final del túnel y estaba a las puertas de conseguir el tan ansiado tercer grado después de disfrutar de dos permisos penitenciarios en los que aprovechó para disfrutar del calor y cariño de su familia, la llegada del Covid-19 frenó por completo cualquier movimiento administrativo y se tomaron unas drásticas medidas para evitar que el virus se extendiera entre los presos, entre ellas prohibir cualquier tipo de visita y cancelar las salidas durante un tiempo indeterminado. Sin duda, una de las etapas más tristes de su paso por la cárcel.

Artículo relacionado

Este jueves se cumplen dos años desde que el marido de la infanta Cristina iniciara su aventura en el Centro Penitenciario de Brieva (Ávila) para cumplir con su condena de cinco años y 10 meses por corrupción en el caso Nòos.

Iñaki Urdangarin

El futuro de Urdangarin es incierto y es que aunque tiene aceptadas dos salidas, por el momento se desconoce cuando podrá disfrutar de ellas a consecuencia de las restricciones actuales por la crisis sanitaria. Si todo sigue su curso y una vez se retome la normalidad en nuestro país, el ex duque de Palma podrá seguir disfrutando de sus tres salidas semanales para asistir al voluntariado en el Hogar Don Orione, donde regresó este pasado mes de mayo y, además, obtener permisos, hasta de 36 días al año.

Además, el marido de la infanta Cristina podría recibir una noticia aún mejor. Cuando ha cumplido dos años de la pena, podría ser gratificado con el tercer grado o semilibertad, algo que le permitiría acudir a prisión solo a dormir de lunes a jueves, una decisión que supondría un cambio de cárcel para poder estar más cerca de su familia. Aunque hay que recordar que hace apenas unos meses se le denegó esta petición por lo que sería difícil que se le concediera ahora.