Las idas y venidas del rey Mohamed VI, de 56 años, siempre son motivo de noticia. En esta ocasión, el monarca marroquí ha aprovechado un viaje de trabajo a Agadir para disfrutar del mar y relajarse mientras navega en su impresionante yate.

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Entre reunión y reunión, el mandatario salió a navegar en el superlujoso Badis 1, valorado en 90 millones de euros, recorriendo la costa sur frente a las Islas Canarias. En el agua estuvo escoltado por varias personas de seguridad subidas en motos acuáticas que no dejaron de rodear la embarcación en ningún momento.

A pesar de que podría parecerlo, no se trata de unas vacaciones. El monarca está en la ciudad turística de Agadir para lanzar el plan de Aceleración Industrial e inaugurar la Ciudad de la Innovación Souss-Massa, por lo que este desplazamiento -aunque parezca de ocio- es estrictamente profesional. Sin embargo, los lujos y las atenciones que Mohamed VI recibe allá donde va podrían considerarse un "trabajo" de lo más placentero.

El objetivo de su visita, tal y como él mismo manifestó en su discurso con motivo del último aniversario de la Marcha Verde, es "convertir la región en un polo económico central capaz de crear empleo para los jóvenes y garantizar un crecimiento inclusivo al servicio de los ciudadanos".

La embarcación en la que navegó el monarca cuenta con 70 metros de largo y 13 metros de ancho, convirtiéndose así en uno de los 10 yates de vela más grandes del mundo con capacidad para doce personas y doce miembros de la tripulación. Fue un capricho, que la Casa Real adquirió el año pasado a un multimillonario estadounidense, aunque algunos rumores mantienen que fue un regalo.