El Gran Ducado atraviesa uno de los peores momentos de su historia con motivo del Informe Waringo, un estudio encargado por el Gobierno para aclarar los rumores sobre la mala gestión y el funcionamiento de la Corte a raíz de la llamativa salida de empleados de Palacio. El motivo de esta situación, tal y como indicaban diversas conjeturas, era el comportamiento que María Teresa de Luxemburgo tenía con las personas que trabajaban para ella.

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Pero hoy es un día de celebración, y Enrique y María Teresa de Luxemburgo no va a pasar por alto el que es su 39º aniversario de boda. Con motivo de esta fecha tan especial para ellos, desde las cuentas oficiales del Gran Ducado se han publicado unas imágenes que hacen un breve repaso por la vida de la pareja desde el 14 de febrero de 1981, cuando contrajeron matrimonio en la Catedral de Notre-Dame en Luxemburgo.

En concreto, se trata de cinco fotografías de los Grandes Duques que se acompañan de un bonito texto: "¡Feliz aniversario! Schéinen Hochzaïtsdag! 14 de febrero de 1981, LL.AA.RR. El Gran Duque y la Gran Duquesa celebraron su matrimonio en la Catedral de Notre-Dame en Luxemburgo. Un vínculo perfecto y un apoyo mutuo que ha durado 39 años".

Unas palabras que dejan claro que, tal y como demostraba Enrique de Luxemburgo en medio de la polémica que han sufrido estos días y en la que su esposa era clara protagonista, la pareja se mantiene unida y, en caso de que sea necesario, no duda en defenderse ante los medios de comunicación. A través de un comunicado el Gran Duque afirmaba que "se ha puesto injustamente en entredicho a mi esposa".

Grandes Duques de Luxemburgo
Cour grand-ducale / Emanuele Scorcelleti

Tras conocerse los resultados del Informe Waringo, el Gran Ducado anunciaba que se comprometía a aplicar las recomendaciones propuestas por el Gobierno asegurando a través de un comunicado firmado por Enrique de Luxemburgo que "contribuirá de manera constructiva a la implementación de mejoras".

La auditoría se hizo pública a comienzos del mes de febrero, y fue debatida días más tarde en el Parlamento donde se acordó que la institución que capitanea el gran duque Enrique sufrirá profundas reformas. La más llamativa es que María Teresa de Luxemburgo será apartada de la toma de decisiones del funcionamiento de la Casa Gran Ducal, en especial a lo que concierne al personal de Palacio. Unos cambios con los que, de momento, parece que se hayan calmado las aguas en Luxemburgo.