El rey Juan Carlos está más de actualidad que nunca. Desde que la prensa francesa comenzara a publicar los primeros fragmentos de ‘Don Ron déchu’, que en español podría traducirse como ‘Mi rey caído’, el emérito está en el centro de todas las conversaciones. Más después de que la biografía escrita por la francesa Laurence Debray haya salido finalmente a la luz este miércoles 6 de octubre.

Aunque en el caso de España habrá que esperar hasta el próximo abril para poder leer la versión en Español, las palabras del rey emérito a Laurence Debray, su seguidora desde hace años, ya han llegado a España. Entre los detalles que describe entre sus páginas, destaca el gran cambio físico por el que ha pasado el padre de Felipe VI en el último año.

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"El rey no viste de rey. Ni siquiera lleva camisa. Claramente, el confinamiento ha tenido un impacto en la forma de vestir de todos. Lleva un polo blanco demasiado grande, chaqueta sin mangas, pantalones de lona y zapatillas negras. Podría confundirlo con un turista estadounidense, o un banquero retirado de Manhattan que se encuentra Florida. No sé si su polo es demasiado grande o si ha perdido mucho peso", explica la autora antes de que don Juan Carlos confirme: “He perdido 12 kilos”.

Rey Juan Carlos de Borbón 01
Getty Images

No obstante, en sus páginas, Debray deja claro que el monarca se encuentra en muy buena forma y que su aspecto continúa como siempre, aunque el color de los ojos se haya desvanecido: “Afortunadamente, su risa infantil, franca, gentil, ilumina la habitación de vez en cuando [...]. Como para señalar que su fuerza vital permanece intacta a pesar de los imprevistos del destino”.

Debray también destaca que el rey Juan Carlos está al tanto de las nuevas tecnologías. Tanto es así, que incluso sigue de forma remota la misa diaria que se celebra en la capilla del palacio de la Zarzuela. Un gesto que demuestra que el emérito todavía continúa con su cabeza en España.

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“Su lejanía no le impide estar informado de todo, en todas partes. España, obviamente, sigue siendo el centro de sus preocupaciones. El futuro de la monarquía, la primera de sus inquietudes. Pone sus cartas sobre la mesa: habla abiertamente sobre la delicada situación en la que se encuentra. Y con un cierto pudor, habla de los amigos que le han dado la espalda. Incluso aquellos que le deben riqueza y fama”, asegura el monarca.

Unas conversaciones en las que incluso hay sitio para su funeral: “El entierro de mi padre fue muy bonito. Mientras tanto, tengo que pensar en el mío”. También se habla de Corinna Larsen, a la que llama “la Madame popidou del siglo XXI”,o de las relaciones con el rey Felipe VI, que aseguran están rotas, y la reina Sofía, con quien si que mantiene charlas por teléfono.