¡Ya está en casa! Carla Barberpreocupaba a todos sus seguidores este miércoles al compartir una imagen desde el hospital. La novia de Diego Matamoros se apresuró a narrar la odisea que había vivido tras sufrir un accidente en pista durante una jornada de esquí durante su escapada a Baqueira Beret. La doctora resbaló y cayera al suelo con la mala suerte que el esquí golpeó fuertemente contra su pierna fracturando así su tibia izquierda: "Nunca algo me había dolido tanto", confesaba.

Con la tibia completamente rota, Carla Barber no dudó un instante en volver a Madrid para ser operada de urgencia. Ocho largas horas en coche con la pierna inmovilizada en las que no paró de llorar "de la desesperación y el dolor".

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Después de varias horas de cirugía, Carla regresaba a la habitación del hospital mucho más tranquila, así lo confesaba a través de su perfil de Instagram: "Todo ha salido estupendamente, estoy cansada, tengo náuseas y estoy muerta de frío pero muy contenta", escribía junto a una imagen en la que se deja ver una vía y la ligera sonrisa de que, por fin, todo había pasado.

Carla Barber

Carla Barber reaparece con su mejor cara tras la operación

Instagram @dr.carlabarber

Consciente del daño que había sufrido su pierna, Carla llegó a Madrid directa a la Clínica Cemtro: "He elegido esta clínica porque hice un rotatorio en mis primeros años de especialidad y conocía al equipo, además son especialistas en traumatología", manifestaba a sus seguidores con mucho mejor talante.

Respecto a la cirugía, no ha dudado en dar todo tipo de detalles: "Ha sido por artroscopia, mínimamente invasivo. Tenía la meseta tibial hundida y el menisco fastidiado. Me ha puesto unos tornillos y me ha cosido el menisco y todo ha salido muy bien. Ahora toca reposo y rehabilitación", admitía no sin antes expresar al aire su mayor deseo: "¡Volveré a esquiar!".

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Carla Barber

Carla Barber cuenta los detalles de la cirugía

Instagram @dr.carlabarber

A primera hora de la tarde de este miércoles, la canaria era dada de alta. Diego Matamoros la recogía en la clínica y llevaba directamente a casa, no sin antes pasar a por sushi: "Llevo casi 48 horas sin comer y estoy hambrienta", manifestaba con ilusión.

Ahora es momento de dejarse mimar por su chico y hacer reposo durante las próximas semanas: "Por fin en casa", exclamaba sin poder evitar sonreír.