En enero se marcaba un 'Renée Zellweger' y aparecía en público con la piel lisa y sin una arruga. En su objetivo de ganarle el pulso al paso del tiempo, Pamela Anderson ha vuelto a transformarse a golpe de bisturí. Para que lo impactante no haya sido verla en un evento de tanto empaque cinéfilo como el festival de Cannes, sí que ha tenido que 'mutar'.

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La actriz de 49 años es muy amiga de hacerse 'arreglitos' y con los últimos ha cambiado considerablemente la fisonomía de su rostro. Más labios, más pómulos, los ojos más rasgados y las cejas más elevadas. Pamela ha sido y siempre será un exceso, que lucía este fin de semana una inquietante cara de cera.

La vigilante de la playa más famosa ha borrado totalmente la dulzura picante que la caracterizaba, aunque no su famosa delantera. Anderson ha endurecido sus facciones. O al menos es la sensación que transmite un peinado efecto mojado que le da un aspecto mucho más agresivo y duro que de costumbre. ¿Ha errado en su decisión de ponerse tan pronto y nuevamente en manos de los cirujanos plásticos? ¿O este espectacular cambio viene propiciado (también) por un mal día de su estilista?

Cuando pensamos en Pamela Anderson, nos viene a la cabeza su eterna imagen de típica rubia explosiva con melena salvaje. Sin embargo, la actriz de 'Barb Wire' ha jugado muchísimo con su aspecto físico a lo largo de estas casi tres décadas. Y no solo esculpiéndose en quirófanos.

Así ha cambiado la actriz hasta su último y radical cambio de 'look'.