Hace apenas dos días, Laura Matamoros ponía punto y final a sus vacaciones de verano y nada más llegar a Madrid se sometía a una operación estética. Después de mucho pensarlo, la influencer decidía reducirse la prótesis del pecho: "Ya que me sentía incómoda con tanto pecho. A la hora de vestir siempre me ha condicionado y en cuanto a comodidad, dolores de espaldas, no podía más", ha contado a sus seguidores.

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El postoperatorio no está siendo fácil. Los dolores no le dan tregua y apenas se puede mover, eso sumado a que se quedó sin conexión a internet, el día se complicaba por momentos... Consciente de ello, era su hermana Irene Matamoros quien le hacía una visita que no le ha podido hacer más ilusión a Laura. La joven, quien siempre ha preferido mantenerse al margen de la fama de su padre y sus hermanos, no llegó con las manos vacías y para animar a su hermana no dudó en traerle su helado favorito y un crepe de crema de avellana.

"Efectivamente, ha venido a arreglarme el problemita", explicaba Laura con humor. En estos momentos para ella era imposible acceder al router y ha sido Irene quien ha ido en su ayuda.

Laura Matamoros

Laura Matamoros recibe la visita de su hermana Irene

Instagram @_lmflores

Laura Matamoros mantiene muy buena relación con todos sus hermanos, pero su vínculo con Irene ha sido más especial si cabe. A sus 23 años, la joven, graduada en Relaciones Internacionales, está volcada en su formación y son escasas las ocasiones en los que se ha dejado ver públicamente en alguna que otra reunión familiar. "Es muy brillante, muy inteligente y estoy muy orgulloso de ella", confesaba Kiko Matamoros hace algunos meses sin poder evitar emocionarse.

Irene es la última hija que Kiko Matamoros tuvo con Marián Flores. Nació al mismo tiempo que sus padres decidían separarse tras 14 años juntos. Una decisión que impidió que compartieran una serie de experiencias durante su infancia pero que ya es cosa del pasado. Actualmente, mantienen una gran relación y Kiko no puede ser más feliz.