Arantxa Sánchez Vicarioha copado los titulares este fin de semana después de que el diario 'La Vanguardia' publicara que la extenista tendrá que pagar una pensión mensual a su expareja, Josep Santacana. Según el medio, que cita a fuentes cercanas a Santacana, el juicio que les mantenía enfrentados por la custodia de sus hijos está favoreciendo al que fuera su marido durante más de 10 años. Al parecer, la sentencia habría dictado que será la ex tenista quien deba compensar a su ex marido con 720 dólares mensuales por los gastos que generen Arantxa y Leo, de 10 y 8 años, respectivamente. Pero al parecer esto no es así.

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El abogado de Arantxa Sánchez Vicario ha asegurado a LOC que esta información "es totalmente falsa". "Es totalmente falso que se haya celebrado ningún proceso judicial que obligue a esta señora a pagar cantidad alguna. La jueza de Miami ni siquiera ha fijado la fecha para la celebración del juicio donde se resolverá qué tipo de colaboración económica tendrá que abonar cada uno de los progenitores a los gastos de los niños", ha declarado.

Cabe recordar que hace a penas unos meses se les concedía la guarda y custodia compartida, y este sería el punto de partida de la información que el pasado fin de semana ofrecía 'La Vanguardia', que ha asegurado que esta situación ha provocado que una jueza de Miami determine que Arantxa debe abonar a Josep Santacana la cifra de 720 dólares mensuales en concepto de pensión de alimentos. De este modo, el abogado de Sánchez Vicario desmonta la información de que el tribunal ha dejado claro que aunque cada uno costeará los gastos de los menores mientras estén en su turno de custodia, los extras serán divididos a medias partes y ella deberá completar la parte de su ex con la cifra de 720 dólares al mes.

Arantxa Sánchez vicario y marido

La vida de la pareja ha dado un vuelco a lo largo de esta década. Si cuando se conocieron, Arantxa ya era una millonaria y reconocida deportista, mientras que él era un modesto agente inmobiliario. Ahora, él posee una gran cantidad de negocios fructíferos a sus espaldas a los que la ganadora de Rolland Garrós no tiene acceso y, en cambio, la estela de ella se ha ido apagado poco a poco.