El Caso Mainat se ha convertido en el culebrón con tintes lúgubres del otoño. Este domingo, Josep Maria Mainat y Ángela Dobrowolski se veían cara a cara en el juzgado de guardia de la Ciutat de la Justicia de Barcelona, rodeados de una enorme expectación mediática.

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El resultado en primera estancia ha sido favorable para Mainat ya que el juez le ha concedido al productor una orden de alejamiento de mil metros de su todavía mujer por ver "indicios de criminalidad", un mandato que se extiende también a sus tres hijos.

El popular productor era el primero en salir. “No la odio”, aseguraba a la prensa a la salida de los juzgados. Mainat ha explicado que en ningún momento ha pedido el ingreso en prisión de su todavía mujer porque sus hijos no saben nada de lo sucedido pero su defensa solicitará que se someta Ángela a un examen psicológico para ver cuál es su estado mental, pues cree que “necesita ayuda”.

Minutos más tarde, haciendo efectiva la orden de alejamiento, hacía su aparición Ángela. Visiblemente feliz, cubierta por unas oscuras gafas de sol, la alemana daba unas declaraciones que nada tenían que ver con las que minutos antes había hecho su marido: "Estoy muy aliviada, estoy muy feliz, faltan pocos días para el cumpleaños de mi hijo y mi marido me quería encarcelar a toda costa", decía a modo de ataque nada más abandonar el juzgado.

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