Anabel Pantoja sigue soltera después de su segunda ruptura en pocos meses con JuanLu Viñolo, el Flequi, con el que salió durante cuatro años y pese a esa segunda oportunidad que se dieron la relación al final no ha terminado de funcionar.

Anabel se ha tomado un pequeño descanso y ha viajado a Roma para visitar a una buena amiga que reside allí y que espera un bebé. La colaboradora ha estado visitando todos esos rincones, que no son pocos, que hacen de la capital italiana una ciudad inolvidable para el visitante. El Coliseo, el Foro, el Pantheon, La Piazza Navona, el Vaticano y, cómo no, la emblemática Fontana di Trevi –inmortalizada en 'La dolce vita'–, donde cumplió con la tradición de lanzar una moneda por encima de su hombro y garantizarse así que volverá a la ciudad. Anabel se sacó una moneda, le dió un beso y la lanzó por detrás de su hombro.

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La leyenda dice que hay que tirar la moneda con la mano derecha sobre el hombro izquierdo y eso te garantiza que algún día volverás a Roma. Claro que la tradición dice que hay que echar dos monedas más: con la segunda te aseguras tener un romance y si decides lanzar una tercera puede acabar en matrimonio. Quizá a Anabel le faltó lanzar esas dos monedillas más para acabar con su soltería.

Esta escapada le habrá servido a Anabel para distraerse de los últimos acontecimientos vividos en su familia. La sobrina de Isabel Pantoja acompañó a su tía a Las Palmas al concierto que la cantante ofreció en el Gran Canaria Arena. Un concierto, por cierto, que tuvo un trágico incidente con el fallecimiento de la más ferviente seguidora de la Pantoja en las Canarias a causa de un infarto. Anabel fue, precisamente, quien le guardó la entrada a Rosa Delia Nuez, de 58 años –así se llamaba la mujer–, ya que la sobrina es la 'road manager' de la cantante y es la encargada de ocuparse, entre otras cosas, de este tipo de detalles.

Ese mismo fin de semana, su prima Isa Pantoja se sentaba en 'Sábado Deluxe' para hablar de las relaciones que tiene con su madre y con su hermano que, por lo que cuenta, no son todo lo fluidas que deberían ser. Anabel ya dijo entonces que seguro que madre e hija se sentarán a hablar y arreglarán lo que parece ser un nuevo desencuentro entre dos personas que son muy parecidas en su manera de ser.