Qué torrente de emociones recorría a Sofía Loren mientras le contaba a su marido Carlo Ponti que su sueño de convertirse en padres de su primer hijo en común era una realidad. Les separaban en ese momento miles de kilómetros –ella estaba en Roma y él en Nueva York por trabajo–, pero la voz de la actriz sonaba desbordante, como si estuviera allí mismo con él, como si estuviesen cogiéndose de la mano y pudieran fundirse en un abrazo después de confirmarle las palabras de su ginecólogo, Pietro Lorenzini: esta vez todo iba a ir bien. En Salsomaggiore, se encuentra el milagro que lo hacía posible, y Lecturas Años Dorados, la revista con más glamour y más encantadoramente retro de tu kiosco te sumerge, nunca mejor dicho, en el secreto mejor guardado de esta localidad a cien kilómetros de Milán, que cambió para siempre la vida de la 'maggiorata'.

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Poneos en situación porque es abrumador. El matrimonio de Sofía Loren y Carlo Ponti vivió desde sus inicios importantes obstáculos. La pareja se casó en México, cuando el productor aún seguía con su primera esposa, y renovaron votos en París para que su unión fuera reconocida. Su felicidad se empañó porque su mayor deseo no se hacía realidad: tener hijos.

Sofía, 21 años menor que Carlo, estaba sobrecogida por la angustia después de sufrir cuatro abortos. Cuatro dolorosos duelos. El miedo y la desesperanza se intentaban apoderar de ella, pero se encomendó a lo que consideró su última oportunidad para cumplir su sueño de convertirse en madre. Tras tomar las aguas curativas de Salsomaggiore, tuvo clarísimo que habían obrado el milagro.

Sofía Loren y Carlo Ponti

Sofía Loren y su marido Carlo Ponti posan juntos en su villa de Roma

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Sofía Loren apartó cualquier temor y prudencia con respecto a sus antecedentes. La intensa felicidad y, sobre todo, la certeza de que en esta ocasión iba a ser madre se imponían al trasladar la buena noticia a su marido. Las mismas emociones que llevaban a Ponti a volar inmediatamente a su lado para llevarla a un hotel en Suiza (de incógnito) para reforzar los cuidados y mimos con un tratamiento de píldoras hormonales. No iban a dar un paso en falso ni a escatimar en recursos para poder dar la bienvenida a su primer hijo en común. Carlo lo tenía claro, pero mucho más la musa eterna que estaba totalmente convencida de abandonar el cine para dedicar su vida a su hijo. Afortunadamente, llegó el pequeño Carlo a sus vidas y también 'Una giornata particolare', una de las películas más celebradas protagonizadas por la Loren, entre otras.

Desde su primer número, Lecturas Años Dorados se ha convertido en una publicación icónica por su encantador sabor retro que se sumerge en el glamour de antaño bajo la óptica más actual. Una oportunidad de lujo para los amantes de la historia rosa, ¡te esperamos en el kiosco!​

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