Letizia está volcada en el tema Rociíto. Se ve los docudramas, llama a sus amigas periodistas para preguntar por la trastienda del asunto y toma partido apasionadamente. Tiene muy claro su veredicto porque es como todos nosotros, ¡nada humano le es ajeno! ¡Qué no daría ella por poder opinar libremente!, porque una cosa es dejar de ser periodista y otra cosa es que el periodismo la deje a una. En los primeros tiempos de su noviazgo pensó, ingenuamente, que podría seguir ejerciendo. Albergaba la remota esperanza de continuar esa carrera que le apasionaba.

Una mujer muy curiosa

Una vocación que heredó de su padre, un periodista ‘de verdad’ que hizo calle, cubrió eventos y trabajó en una redacción soportando turnos y compitiendo por la exclusiva. Le costó darle el sí a Felipe, precisamente por tener que abandonar su profesión, e intentó autoconvencerse de que podría participar en un documental sobre historia o sobre naturaleza. Incluso llegó a hablar con una conocida productora, pero los ‘hombres de gris’, esos funcionarios que pululan por la casa real y son más monárquicos que los mismos Reyes, la disuadieron sutilmente: “Ahora no es el momento”, “La popularidad de la Corona está bajo mínimos”, “La posición de su suegro es muy delicada”. Al principio, hablaba personalmente con sus excolegas para aclarar informaciones. Carmen Rigalt narró su asombro cuando marcó su antiguo número y Letizia se puso, le confesó cuánto la admiraba y departió con ella sin tapujos, aunque no se conocían.

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Una persona que coincidió con Letizia en algunas fiestas cuando aún era novia del príncipe, en casa de Paloma Segrelles, por ejemplo, me cuenta: “Letizia era muy divertida y estaba llena de curiosidad por esa gente popular a la que hasta entonces solo había conocido a través de las revistas y de su trabajo... Se dirigía a los famosos directamente, los cogía del brazo, les hacía preguntas, era muy espontánea... Más que guapa, era mona y atractiva; el príncipe babeaba mirándola”.

Letizia y Abenia

Adriana Abenia preguntó a la reina Letizia para ‘Sálvame’ si cuando viajaba le dejaba comida preparada a Felipe en la nevera: “Pues la verdad es que no, para que voy a engañarte”.

Aún se paraba a hablar con los reporteros cuando la abordaban por la calle, como cuando la encantadora Adriana Abenia le preguntó para ‘Sálvame’ si cuando viajaba le dejaba comida preparada a Felipe en la nevera: “Pues la verdad es que no, para que voy a engañarte”. Pero todo fue cambiando a medida que la prensa arremetió con críticas que ella consideraba injustas, hasta el punto de que llegó a sospechar que eran cotilleos que se favorecían desde la Casa para apartar la atención de la conducta irregular de Juan Carlos. Despertarse cada día con una alusión malintencionada a su delgadez o el recuerdo exagerado de la humildad de su familia fue amargando su carácter y minando la confianza en sus antiguos colegas.