Todo eso que no puedo hacer en Benidorm por culpa de mi popularidad lo he hecho a mis anchas en Recife. Y lo he disfrutado. Antes de desayunar en el hotel tenía que cruzar la carretera y reservar silla en la playa porque si no corría el riesgo de quedarme sin trocito donde tomar el sol. He disfrutado rodeado de desconocidos que bebían cervezas, tenían la música a toda pastilla y hablaban con un volumen ensordecedor. Y me hacía gracia tener que hacer cola en el desayuno para prepararme un café o pelearme por el mejor trozo de melón. He gozado con cosas normales, con la cotidianidad.

Artículo relacionado

Aprovecho para hacerme una foto en bañador que cuelgo en mis redes y La Vanguardia titula algo así como ‘Jorge Javier recibe el año en bañador tras hablar de una lipoescultura’. A mí los titulares me gustan valientes, divertidos, atrevidos. Pero estos que calientan y que no queman me revuelven el estómago. Detesto la tibieza. Me produce muchísima tristeza la edición digital de La Vanguardia. Es un periódico al que le he tenido muchísimo respeto y cariño. Se compraba en casa todos los domingos porque ofrecía un suplemento con todas las ofertas laborales habidas y por haber. No se merece una edición digital tan ramplona, tan basta, tan poco trabajada. Sus directivos deberían tomar cartas en el asunto o contratar a gente más preparada.

Me pasa lo mismo con el ABC. Me sitúo en sus antípodas ideológicas pero considero que es fundamental que exista un periódico de sus características. Gente a la que he admirado y admiro escribe ahí. De ahí que no entienda cómo la edición digital que se dedica a cubrir noticias del mundo de la televisión sea tan barriobajera, mentirosa y tramposa. Jamás. Repito: jamás. Jamás hubiera pensado que un periódico que presume de educación y buenas maneras permita que se publiquen tantas informaciones maliciosas en su edición digital. Sus redactores tendrían cerradas hasta las puertas de ‘Sálvame’ por tendenciosos y pasados de rosca. La Cope, por su parte, se pregunta si mi cambio físico se debe al esfuerzo o a las operaciones y se hace eco de un tuit que asegura que en una foto se me nota la lipo que me he hecho. Puro rigor.