'Quiero ser' está sometido a examen con lupa desde el momento en el que empezó a emitirse. Incluso antes. Es tanta la presión, que entendemos que Sara Carbonero, su conductora, quiera alejarse de las críticas, polémicas y malas noticias que se están generando alrededor del reality. Los fines de semana son para pasarlos con su marido, Iker Casillas, y con sus dos preciosos hijos, Martín y Lucas, y para desconectar del trabajo.

Después de que la baja audiencia les relegara a Divinity, la última polémica surgida es la salida de una de las concursantes, Celia Fuentes. La aspirante a 'it Girl' denunciaba una presunta manipulación de los concursantes y de los contenidos para que entre ellos reinara la discordia y se generaran choques y enfrentamientos. Celia y la productora del formato han puesto el tema en manos de los abogados y la joven compartía en sus redes el comunicado de las razones de su salida de 'Quiero ser'.

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La cuestión es que ha supuesto un nuevo golpe para desestabilizar lo que se presumía como una nueva etapa profesional de Sara Carbonero, donde probar y demostrar que es más que una periodista deportiva y una cara bonita.

Después de haber pasado unos deliciosos días en familia en Navalacruz, el pueblo de Iker, donde han encontrado la tranquilidad que necesitan, los 'Carbonillas' al completo se encuentran en su casa de Foz do Rio Douro, Oporto. Sara ha querido aparcar por unos días toda la polémica y toda la información negativa de estas semanas alrededor de su programa, concentrarse en las alegrías de la vida cotidiana, disfrutando de sus hijos, dando paseos, disfrutando de la playa, dejándose mimar y, así, poder encarar los próximos días con energía.

Unas jornadas en las que seguro que no habrá podido evitar pensar en qué pasará con el futuro próximo del programa si no acaba convenciendo, cómo se va a gestionar la polémica de las presuntas manipulaciones del programa y cuál sería su próximo paso a dar, si las previsiones fueran las menos halagüeñas.