Disfrutando de sus mejores caldos

Ruta enológica entre las viñas de Cataluña

Qué mejor forma que conocer la belleza y riqueza de la comunidad autónoma a través de sus regiones con Denominación de Origen

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23 de octubre de 2018, 09:00 | Actualizado a

Pocos placeres son más extasiantes para el paladar que conocer la belleza y la riqueza de una tierra a través de sus vinos. Como Castilla y León con sus Ribera del Duero, o La Rioja, Cataluña es una comunidad con merecida fama por sus caldos. Y qué mejor que empaparnos de cultura, historia y tradiciones que trazando una interesante ruta por sus viñedos con Denominación de Origen.

Este viaje no solo nos da la oportunidad de conocer los secretos de la elaboración de los mejores vinos, sino la idiosincrasia de las tierras donde se elaboran, su fuerte conexión con la cultura, el arte y la arquitectura medieval y, por lo tanto, con las leyendas de los templarios y los misterios encerrados durante siglos en los monasterios y catedrales. Un fascinante trayecto que solo puede mejorar con los mejores productos y gastronomía. Si es que esta ruta solo puede mejorar a medida que se avanza con paso seguro y con ganas de abandonarse al placer...

Y para abandonarse, a veces hay que dejar el camino más directo. Si bien, de Barcelona, nuestro punto de partida, hasta el Delta del Ebro hay solo 180 kilómetros, el trazado de esta aventura se desvía hacía el interior de Cataluña para poder comprobar la calidad del producto enológico de Vilafranca de Penedès y Sant Sadurní de Anoia, capital del cava y hogar de bodegas de tanto renombre como Gramona, Freixenet y Codorniu. ¡En cuántas celebraciones se han descorchado sus botellas! Por ejemplo, en la que puedes organizar en una deliciosa (y gastronómica) parada en Sitges, la ciudad del Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña y cuna del ron Bacardí.

Para expiar nuestros pecados de la gula y empaparnos de historia, lo mejor es continuar nuestro camino nuevamente hacia el interior, hacia Poblet, donde se encuentra el Real Monasterio de Santa María de Poblet, declarado Patrimonio de la Humanidad e inicio de la monumental Ruta del Císter, que lo une al de Santes Creus y el de Vallbona de les Monges. Pero si vale también la pena detenerse en esa zona es por sus caldos. Nada menos que seis sellos con D.O, entre los que destacan el de la Conca de Barberà y el de Costers de Segre.

Durante siglos, la esfera clerical y la elaboración de vino han ido estrechamente cogidos de la mano, dejando poso en nuestra historia presente, pero también, por suerte, en el disfrute en la mesa. Otra prueba de ello es la Cartoixa d'Escaladei, uno de los pilares históricos de la D.O.Q. (Denominación de Origen Calificada)) Priorat, categoría que comparte solamente con los vinos de La Rioja. Aunque nunca está de más, disfrutar de los vinos de Montsant, también de esta misma zona.

Seguimos nuestro camino al sur, hasta las Tierras del Ebro, escenario de algunos de los episodios más conmovedores y dramáticos de la Guerra Civil, y que tan bien describieron Hemingway, John Dos Passos o Henry Buckley. Antes de llegar al Delta del Ebro, quedar enamorados por su belleza salvaje y los campos de arrozales, una última parada en Tortosa y Gandesa, nos dará la oportunidad de deleitarnos con la arquitectura modernista de sus bodegas, su gastronomía y, cómo no, sus excelentes vinos de la D.O. Terra Alta.

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