La semana pasada Raquel Bollo confirmaba, entre lágrimas, que cerraba un capítulo de su vida con la despedida de 'Sálvame' y con el hecho de haber ganado el juicio contra Chiquetete. Pero siempre que se cierra una puerta, se abre otra nueva, y la de Raquel Bollo empieza a tomar forma días antes de abandonar definitivamente el plató del programa en el que ha pasado los últimos años.

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Tranquilidad. Ese es el principal objetivo en la vida de Raquel a día de hoy. Tranquilidad y no tener que dar explicaciones de su vida, algo que conseguirá en su tierra, en Sevilla, donde comenzará su nueva etapa. La excolaboradora asegura que para ella es muy importante poder dedicarse a sus hijos, Manuel, Alma y Samuel, y poder pasar los días sin el trasiego de ir y volver a Madrid cada pocos días.

Pero Raquel no sólo quiere vivir sosegadamente. Quiere seguir trabajando, aunque lejos de las cámaras, y nada mejor para hacerlo que dedicarse a la tienda que tiene en Sevilla y a su blog personal. Eso sí, con un proyecto más ambicioso en mente: convertirse en diseñadora. "Es un sueño que tengo y quiero que ese proyecto vea la luz y ahora pues tengo tiempo, que al final con tantas cosas no me podía dedicar con toda la pasión que quiero", explicaba recientemente Raquel.

Una ilusión que se da la mano con otra de la que habló el pasado viernes en el 'Deluxe': la de un nuevo y misterioso hombre que ha llegado a su vida. Raquel no quiere definirlo como su "novio", ya que eso "se consigue con el tiempo", según sus palabras, pero sí que admitió estar viviendo un romance con un hombre francés que la está haciendo sonreír de nuevo y que quiere mantener lejos de la vida mediática. Eso sí, ha querido dejar claro que su nuevo amor no tiene nada que ver en su decisión de irse del programa: "Sabes que no voy a mentir, porque aunque se diga yo no soy mentirosa. En mi vida existe la figura de un hombre, en mi decisión ninguna figura más que mi pensamiento", dijo a Jorge Javier el viernes.