Generar emociones. Gustar, enamorar, enloquecer, detestar u odiar. Pero jamás dejar indiferente. Esto es por lo que apuesta Pelayo Díaz, quien se ha convertido en uno de los personajes más controvertidos de la televisión por su trabajo como estilista en ‘Cámbiame’.

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Nunca le gustó ser uno más y agradece a sus padres que siempre le permitieran expresarse con libertad. Eso, dice, suele generar muchas tensiones con personas que no hacen igual que él. Lo confiesa en una entrevista con Vanity Fair, donde habla sin tapujos de lo que supone tener una legión de fans que lo adoran, sí, pero también un nutrido grupo de ‘haters’. Gente que, en algún momento, le han llamado trepa por sus relaciones personales a los que él se limita a contestar: “Yo he estado demasiado ocupado viviéndolo y disfrutándolo. ¿Cuánto te puede importar ese tipo de comentarios cuando los lees desde un yate de 75 metros?”. Genio y figura hasta la sepultura. Adoramos que carezca de filtros.

Considera que todo aquel que lo odia esconde algo más. Ese interés por saber qué hace o qué dice la persona de tus desvelos, y criticarla hasta la extenuación, esconde para Pelayo un síntoma único de amor verdadero. “El odio es algo tan poderoso y pasional que yo creo que hay algo de amor ahí. Creo que la gente que grita que me odia en realidad me ama (…) Esos que me odian me hacen una propaganda maravillosa. Yo he tenido hasta parejas que me han conocido a través de gente a la que yo no le gustaba”. Pelayo consigue ver oportunidades en el lugar más insospechado.

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