Este sábado 18 de agosto ha fallecido "pacíficamente" Kofi Annan, exsecretario general de la ONU y premio Nobel de la Paz, según informó la Organización Internacional de las Migraciones (OIM). "Hoy lamentamos la pérdida de un líder, un líder y un visionario: ex secretario general de la ONU. Una vida bien vivida. Una vida digna de celebrarse", escribió la organización. Annan tenía 80 años y enfermó en Suiza a su regreso de Sudáfrica, a donde había viajado hace un mes para asistir a los actos conmemorativos del centenario del nacimiento de Nelson Mandela. Kofi Annan fue ingresado en Ginebra, desde donde fue trasladado en avión a un hospital de Berna, donde falleció.

La familia publicó en su cuenta de Twitter la triste noticia, junto a una emotiva carta de despedida. "Con inmensa tristeza la familia Annan y la Fundación Kofi Annan anuncian que Kofi Annan, ex Secretario General de las Naciones Unidas y Premio Nobel de la paz, falleció pacíficamente el sábado 18 de agosto después de una breve enfermedad". En el comunicado se expresa que "su mujer Nane y sus hijos Ama, Kojo y Nina estuvieron acompañándolo estos últimos días" y piden privacidad en estos momentos de dolor.

Kofi Annan nació en Kumasi, Ghana, en 1938, en el seno de una familia acomodada. Estudió la Kumasi College of Science and Technology y amplió sus estudios en los Estados Unidos y Suiza. En 1962 entró en la Organización Mundial de la Salud, organismo dependiente de la ONU, y desde entonces fue ascendiendo dentro de las distintas dependencias de este organismo internacional. Se casó dos veces y tenía tres hijos.

Annan ocupó la secretaría general de la ONU entre 1997 y 2006 y ganó el Nobel de la Paz en 2001 "por su trabajo por un mundo mejor organizado y más pacífico". En 2012 también fue galardonado con el Premio Confucio de la Paz por "su enorme contribución a la reforma y resurgimiento de las Naciones Unidas y como enviado especial de la ONU y de la Liga Árabe en Siria". Su gran fracaso al frente del organismo internacional fue, según él mismo reconoció, no haber podido detener la guerra de Irak.