Si llegar a un acuerdo con Mark respecto a la custodia de sus hijas, María Lapiedra tenía claro que no iba a suponer graves obstáculos, la situación cambia diametralmente en cuanto al domicilio conyugal, una espectacular casa situada en la urbanización de Bellresguard, en la localidad barcelonesa de Sant Vicenç de Montalt.

Ambos quieren luchar por él y ninguno está dispuesto a dar su brazo a torcer fácilmente. La colaboradora de 'Cazamariposas' piensa en el como el hogar en el que vivir felizmente con Gustavo y sus hijas. Y Mark tiene la misma idea, pero sin el paparazzi, claro.

Artículo relacionado

No solo el bienestar de sus hijas se ha convertido en la motivación del aún matrimonio por mantener la concordia, sino la elevada suma de la hipoteca que pidieron al banco para pagar la vivienda. Y hay pocas cosas que unan más y durante más tiempo que una hipoteca.

Según Vanitatis, la pareja está unida por un préstamo de 240.000 euros y del que aún les queda por depositar 234.000 euros. El amor en esa casa les ha durado a María y Mark más bien poco. Nada más que dos años y medio, pues la adquirieron en verano de 2015 y firmaron un plazo para pagarla de 30 años.

Esta semana han discutido en el plató de 'Sálvame' y María, que ha expresado su intención de empezar su vida con Gustavo en ese inmueble o en otro que puedan encontrar, ha exigido a su marido que, en el caso de que se quiera quedar con la casa deberá de pagarle su parte y hacerse cargo de la hipoteca.

La increíble residencia cuyas puertas ha abierto Lapiedra a nuestra revista cuenta con 137 metros cuadrados y está situado en un enclave privilegiado cerca de la playa, según Vanitatis.