La residencia que Jennifer Aniston compró en el año 2011 en Bel Air, Los Ángeles, le trae demasiados recuerdos ahora que ha anunciado que se separa de Justin Theroux, el que ha sido su marido los dos últimos años de su vida. Por eso, Aniston habría decidido ponerla a la venta.

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Se trata de una impresionante mansión, de esas que cualquiera que hubiera cobrado un millón de dólares por episodio habría comprado si pudiera. Una edificación construida en los años 60, rodeada de naturaleza, con una enorme piscina y cientos de hectáreas de terreno, que la actriz compró hace 8 años por 21 millones de dólares. Durante todos estos años, ese ha sido su hogar, pese a que tiene otras propiedades inmobiliarias. Pronto se convirtió en el proyecto más personal de ella y Justin, pues empezaron a salir al poco de que ella hubiese hecho la compra. Remodelaciones por aquí, búsquedas del mejor sofá chester por allá, a mí no me gusta esa alfombra, a mí sí… lo que se dice un hogar. Tan hogar fue para los dos, que ambos lo escogieron como el sitio idóneo en el que darse el ‘sí quiero’. En 2015 los dos celebraron una bonita boda en el jardín de atrás, a la que estuvo invitado lo más selecto de Hollywood. No todos los días se casan dos miembros ‘de la realeza’ del entretenimiento.

Pues bien, esa casa que vio florecer su amor, también lo ha visto marchitarse. Aniston no podría soportar la cantidad de recuerdos almacenados entre esos muros, por lo que ella, dueña y señora de la propiedad, ha colgado el cartel naranja (entiéndase en sentido figurado, claro) de SE VENDE. Pero antes de hacerlo, ha querido el destino o la mera previsión de estrella, que hubiera realizado una sesión de fotos para una reputadísima revista de decoración, mostrando cada centímetro de la mansión. La publicación sale a la venta el próximo mes, y cualquier comprador interesado puede pasearse por el casoplón con el paso de las páginas. Es lo que aquí llamaríamos ‘hacerse un María Teresa Campos’. ¿Recordáis aquel ‘Mi casa es la tuya’ con Bertín recorriendo la casa que la comunicadora lleva queriendo vender desde hace un par de años? Pues igual, pero en vez de tener como responsable de ventas al jerezano, aquí es la propia intérprete la que posa ideal mientras piensa “¡quédate con la casa! ¿no te sobrarán unos cuantos milloncitos?”. De verdad que lo haríamos encantados si pudiésemos, Jen. Pero creo que solo te podríamos comprar una de las tumbonas de tu zona de piscina.