José Mota es una de las caras cómicas más queridas por nuestro país y está viviendo una dulce etapa profesional gracias al exitazo de 'Mask Singer: Adivina quién canta'. En el curioso concurso musical de máscaras de Antena 3 estamos viendo a un José Mota diferente alejado de los personajes más famosos de sus sketches, un Mota divertido e íntimo, al que le gusta divertirse, sorprenderse y que lo da TODO en su trabajo.

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Mota es poco dado a hablar de su familia y de su vida más allá de su profesión como presentador y humorista, un tipo 'de negocios' que ha llevado siempre su carrera por donde ha querido, pero que ha tenido altos y bajos. En el amor, mantiene actualmente una relación estable con la actriz cómica Patricia Rivas, madre de sus tres hijos.

Pero esto no siempre fue así, como todas las parejas, Mota y su esposa han atravesado baches y uno de ellos les llevó a tomar la decisión de separarse. Fue en 2010, un lustro después de darse el 'sí quiero'. Su reconciliación llegó un año después y luego, más enamorados y felices que nunca, tuvieron dos hijos más creando su familia numerosa.

José Mota

José Mota ha conseguido marcar una época en la televisión española, al principio gracias a su duo 'Cruz y Raya' y después en solitario. El actor ha alcanzado el éxito y el reconocimiento, que no es difícil notar en su veteranía como adivinador de 'Mask Singer', y está en una etapa tranquila, tras atravesar varios problemas, que se hicieron públicos, en 2018.

Ese año, Mota pasó por varias situaciones desagradables que lo llevaron a los juzgados más de una vez. El manchego tuvo que poner dos denuncias por dos cosas completamente distintas. Primero tras ser una de las víctimas de la famosa estafa de Paco Sanz, el protagonista de una trama de falsedad, que engañó a cientos de personas haciéndoles creer que estaba enfermo y recaudando dinero para curarse y al que Mota llegó a pagar 5.000 euros.

Malú y José Mota

Malú y José Moto en el estreno de 'Mask Singer'.

Antena3

Por otro lado, el cómico tuvo que acabar querellándose contra una constructora tras adquirir una casa en una de las mejores zonas al norte de Madrid con tres plantas dos porches y un enorme jardín, que cuando le entregaron tenía enormes defectos de construcción que hacían imposible vivir allí.