¡Qué buen rollo da el vídeo que Laura Escanes ha elaborado como resumen de su luna de miel con Risto Mejide! Recientemente, la pareja ponía rumbo a Tailandia para disfrutar al fin de su viaje de novios pospuesto durante meses debido a sus compromisos profesionales.

Laura y Risto se daban el 'sí, quiero' en mayo y, más de seis meses después, han podido hacer las maletas para dedicarse esos "momentos íntimos y de desconexión" que se han ganado, y desde un enclave mágico y sugerente. Seis días en el que han condensado divertidas y sorprendentes anécdotas, pero en el que también han tenido tiempo el uno para el otro. Después de ver las imágenes suscribimos a pie juntillas como describe la modelo su relación con el presentador: "Nuestra vida es una luna de miel constante, mi amor". "Un librazo", apostilla él nada más arrancar el viaje.

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Ko Yao Yai, una de las maravillosas islas de Tailandia, ha sido su cuartel general. Durante el periplo romántico de Mejide y Escanes hemos podido saber que al publicista le "encanta el picante". Palabrita de Laura.

Los días que han pasado en el Sudeste Asiático han oscilado entre la absoluta relajación, el romanticismo y actividades curiosas, como una sesión de entrenamiento de Thai Boxing.

A pesar de haber tenido algo de lluvia, nada ha podido empañar esas jornadas en el Paraíso que han pasado entre espectaculares puestas de sol, amaneceres en piscinas infinitas, paseos en moto, románticas cenas, catas de vino, y relajantes y sensuales baños de espuma.

Pero para nosotros, el 'momentazo' protagonizado por Risto y Laura, y en el que hacen gala de su gran sintonía y naturalidad, ha sido el momento posterior a la clase de Thai Boxing. Rojos como tomates, la modelo casi que estaba pidiéndole la hora al árbitro, mientras que Mejide, que parecía que no había tenido suficiente, "quería más" caña de la buena. Pero todo era 'postureo'. El presentador de 'Chester' estaba tan destruido como su mujer y se alejaba arrastrándose y murmurando un "me muero". "¿A dónde vas?", le preguntaba la 'influencer' y recibía una respuesta tan escueta como gráfica: "A morirme". "Vale, hasta luego, ya me dirás qué tal se está", le soltaba. Tal para cual.