La vida está cargada de ironías. Que te den un premio Ondas por tu labor radiofónica cuando la emisora para la que trabajas ha decidido no renovar el programa en el que llevas 14 años de tu vida sin duda lo es. En esta situación se encuentra Isabel Gemio, quien mira con valentía e ilusión el futuro. Sin miedo. Y lo hace arropada por los mejores, sus hijos que anoche quisieron acompañarla a la prestigiosa entrega de galardones.

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La cita cambiaba de lugar. Este año, en lugar de celebrarse los Ondas en Barcelona, lo hacían en Sevilla y hasta ahí viajaban los premiados, entre los que se encontraban, además de Gemio, Blanca Suárez o Susanna Griso.

Isabel pisó la alfombra roja fabulosamente bien escoltada. Sus hijos, Gustavo y Diego, acudían de punta en blanco, elegantísimos y orgullosos de poder compartir una noche como esa al lado de su madre. Dado que el menor ya ha cumplido la mayoría de edad, y los dos habían manifestado su deseo de acompañarla, a la periodista le pareció una ocasión fabulosa para dejarse ver con sus dos vástagos. Toda una rareza, pues siempre ha procurado mantener a su familia alejada del foco.

¿Y cómo se le presenta la vida a una estupenda profesional a la que le quedan escasos días para terminar una gran etapa profesional? De manera excitante. Al menos, así es como ella se lo toma. Isabel planea hacer un documental sobre enfermedades raras, dado que es un tema con el que está muy comprometida puesto que uno de sus hijos padece distrofia muscular de Duchenne; también fantasea con la idea de plasmar sus vivencias al respecto en un libro. ¿Y después? Solo el tiempo lo sabe. De momento está escuchando ofertas, “hay conversaciones, estoy viendo proyectos”, cuenta a El Comercio la extremeña.

En su discurso de agradecimiento al recoger el galardón, además de dedicárselo a sus chicos, también ha hablado de la incertidumbre laboral. “Estoy muy emocionada. Muy agradecida por este Ondas que llega en un momento de incertidumbre, de final de una etapa. Pero, también, de ilusión por el futuro. El azar ha querido que recoja este premio la misma semana en la que me voy a despedir de los oyentes de ‘Te doy mi palabra’ después de 14 años. Con el fin de semana solidario dedicado a la investigación de enfermedades minoritarias me despediré, diré adiós con tristeza pero también con gratitud (…) A partir de ahora, el destino, el futuro no está escrito, pero me gustaría seguir trabajando en este oficio que me sigue apasionando como cuando comencé a los 16 años. En el futuro, espero no acabar emulado a Bette Davis cuando, después de haber ganado un Oscar, y no recibir propuestas de trabajo, puso un anuncio en el periódico ofreciéndose para trabajar. Yo podría poner algo así como ‘presentadora con Ondas pide una oportunidad’, nunca se sabe. Espero que no porque aún me queda que dar alguna sorpresa, que ya sabéis que me encanta”.