La noticia que nadie, especialmente sus compañeros, habríamos querido dar. Este fatídico miércoles 23 de junio ha fallecido Mila Ximénez. Han sido meses de durísima lucha contra el cáncer de pulmón que le detectaban en junio de 2020, situación a la que se ha enfrentado con serenidad arropada en todo momento por su hija Alba, sus hermanos, familiares y amigos como Terelu Campos, Jorge Javier Vázquez y Belén Rodríguez. Mila Ximénez ha fallecido a los 69 años en su casa de Madrid acompañada de su familia, dejando un dolor insondable en todos ellos, y dejando huérfanos a los lectores de Lecturas y a la audiencia de 'Sálvame'. En marzo, Mila Ximénez, con la valentía que había demostrado desde el inicio de su enfermedad, ponía las esperanzas en un tratamiento contra el que contrarrestar su avance. Una lección más de todas las que dio y con la que demostró que tirar la toalla no estaba en su vocabulario.

Desde junio, cuando anunció que padecía cáncer de pulmón, una noticia que sacudió a todos, empezó su lucha. Tras un verano en el que empezó el tratamiento, y buscó descanso en su hija Alba y sus nietos, replanteó su rutina. “Quiero trabajar y dar normalidad a todo”, confesaba. Las semanas con su familia le llenaron el alma, pero necesitaba más. Necesitaba saber que todo seguía igual y, para ello, las tardes en ‘Sálvame’, su trabajo, eran fundamentales. “A mis jefes les he dicho que me apunten en la pizarra”, estaba animada y con fuerzas. Y, cuando el miedo aparecía, la periodista le plantaba cara. Lo normalizaba, igual que quiso normalizar hablar de su enfermedad sin titubeos, sin tabúes. Honesta con todo, también lo quiso ser con sus emociones y sentimientos.

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“Mi oncóloga me dice que soy una valiente y yo le digo que no tengo más remedio porque hay mucha gente que me quiere”, recordaba al comienzo de su tratamiento. Mila Ximénez demostró ser el mejor ejemplo de cómo afrontar los golpes de la vida. “Pase lo que pase, y sea lo que sea, voy a estar de pie siempre. Tengo carácter, alegría, amigos, funcionalidad y muchísimas ganas de vivir”, contaba en ‘Sálvame’, el programa que le sirvió tantas tardes de evasión y de bálsamo. La ovación entre sus compañeros fue absoluta. La colaboradora sabía que no podía olvidarse de “sus dosis diarias de optimismo”, que la hacían estar fuerte y no renunciar a su manera de ver la vida.

Mila Ximénez
Garófano


Empezaron meses duros, pero también meses repletos de amor. Lo que más necesitaba. Todos aquellos quienes la conocían se lo entregaron sin reservas. Ella se nutría de esos encuentros con amigos, de esas conversaciones que le hacían replantearse tantas cosas… “Un millón de gracias por vuestros mensajes, me ayudan a mirar al frente con menos miedo, sintiendo que muchos estáis ahí”. Así recorrió la enfermedad, que no quería ver como una guerra sino como un camino. Recorrió esa senda con paso firme, y guiada por las mejores manos, las de su familia, especialmente las de su hija y hermanos. Todos se volcaron con ella. Les necesitaba. Y no la dejaron ni un solo segundo. “La quiero a morir, y tenía que decirlo. Sin ella mi vida sería una noria vertiginosa que acabaría golpeándome contra el suelo. Así que, por ella, voy a luchar sin tregua”, dedicaba a su bien más preciado, su hija Alba, en uno de sus últimos posts para Lecturas. “Ella ha conseguido que no me sienta sola en la distancia. Sabe desenredar los ovillos del miedo con la destreza del optimismo”, nos contaba.

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“La misma de siempre, pero no la de antes”, escribió Mila Ximénez hace solo unos meses en su Instagram. El cáncer la había cambiado, pero su esencia se mantenía intacta. Una esencia que la convirtió en la mejor amiga, la colaboradora más querida. Se engrandecía en su trabajo, pero, sobre todo, era enorme con la gente que trabajaba con ella. Hoy sus compañeros celebramos cada consejo que dio, cada abrazo reconfortante y cada carcajada compartida. Ella, la misma de siempre, la misma eterna. Hasta siempre, Mila.

Mila Ximénez rompe su silencio en redes sociales
Pedro Pernía