No nos gusta mucho utilizar la palabra ‘normal’, porque a ver, ¿quién define lo que es normal? Para mí normal es sentarme en el sofá de casa con las piernas apoyadas en la mesita pequeña de delante, pero para Victoria Beckham es tumbarse a lo largo de este, alzar una pierna y llevarla casi detrás de la oreja mientras revisa Instagram… Esa es su normalidad. ¿Veis por qué no se puede utilizar la palabra?

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La diseñadora parece incapaz de poner su trasero pegado al cojín, con las piernas juntas y en el suelo. ¡Con la imagen que siempre ha dado de señorita! Esta situación podría explicarse por su pasado como bailarina, que la hace tener una flexibilidad inaudita y una necesidad tremenda de ponerse a estirar lo músculos de las piernas a la mínima de cambio.

Nos surge un importante interrogante, ¿se pondrá así de cómoda cuando vaya de visita? Nos gusta imaginárnosla en la consulta del dentista, esperando su turno y haciendo la postura de la gruya mientras lee una revista atrasada. “Señora Beckham, le habíamos dicho que se pusiera cómoda, pero no tanto. No está dejando sitio para el resto de pacientes”. Dejamos volar la imaginación y nos perdemos…

Nosotros le recomendaríamos que los estiramientos los practique solo en casa, y fuera continúe con esa imagen de mujer pija que tan bien se ha trabajado desde su época en las Spice Girls. ¡No queremos que se nos caiga un mito!

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