La reina Letizia se sigue resistiendo a cumplir con una tradición clave de la Familia Real española

La reina Letizia se sigue resistiendo a acudir a diferentes eventos que tienen una tradición muy ligada a la monarquía española con más de 300 años de arraigo

Sergio Rapado
Sergio Rapado

Periodista especializado en corazón y televisión

Letizia
GTRES

La Casa Real española cuenta con una serie de tradiciones con especial arraigo en la que sus miembros no fallan. El primer viernes de cada mes de marzo un representante de la familia real acude a visitar el Cristo de Medinaceli. Este año ha retomado esta tradición el rey Felipe VI (56 años) que lo ha hecho en solitario. De hecho, la reina Letizia (51 años) no suele acudir a este tipo de actos, ya que la última vez que acudió fue en el año 2004, cuando apenas faltaban dos meses para su enlace matrimonial con el monarca.

Bien es cierto que Felipe y Letizia acuden a diferentes eventos en solitario, ya que no siempre lo hacen juntos. No obstante, los monarcas españoles acababan de regresar de Londres de la misa por el funeral en honor a Constantino de Grecia, hermano de la reina Sofía y último rey heleno. Sin embargo, este tipo de tradiciones se le siguen resistiendo a la que un día fuera periodista, ya que no es muy común verla aparecer en esta importante tradición que la familia real tiene desde hace casi 300 años.

Felipe cumple la tradición sin Letizia

El primer viernes de cada mes de marzo la Basílica de Jesús de Medinaceli, ubicada en el barrio de las Letras de Madrid, tiene una cita ineludible. Los devotos del Cristo de Medinaceli esperan este día con mucho entusiasmo, ya que la iglesia abre sus puertas para que todo el que lo desee pueda realizar el famoso besapiés a la imagen de Jesús de Nazaret del siglo XVII, siendo el único día del año que el centro religioso puede recibir visitantes con tal motivo.

La familia real española tiene una tradición muy arraigada a este acto, ya que desde hace casi 300 años la monarquía de nuestro país está muy ligada con este Cristo. Por ello, el hijo de Juan Carlos I ha sido fiel a esta tradición, acudiendo en solitario a un acto que se le sigue resistiendo a su esposa. La última vez que Letizia acudió a este particular besapiés data del año 2004, cuando apenas quedaban dos meses para que pasase por el altar con el por aquel entonces Príncipe de Asturias.

El padre de la Princesa Leonor ha llegado a la iglesia por segunda vez desde que ascendiese al trono, ya que en anteriores años la representante había sido la reina Sofía y la infanta Elena. De hecho, la llegada del monarca ha sido muy aplaudida por los allí presentes que lo ha hecho con la medalla de la Cofradía de Medinaceli al cuello, la cual le fue concedido en el año 2018.

Tras los rezos ante la imagen del Cristo, Felipe abandonaba la Basílica aproximadamente unos 20 minutos después y lo hacía nuevamente con los vítores de los devotos, algo que ha agradecido el monarca saludando y parándose a charlar distendidamente con algunos de ellos. Antes de ello también ha tenido tiempo de posar para una fotografía junto a los miembros de la Fraternidad de Padres Capuchinos, los cuales se encargan de custodiar el Cristo de Medinaceli.

Felipe VI

Felipe VI llevaba seis años sin acudir al besapiés. 

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La ausencia de la reina Sofía

Durante los últimos años la encargada de representar a la Corona española en esta tradición ha sido la reina Sofía, que continúa siendo un miembro activo de la monarquía asistiendo a diferentes actos. Sin embargo, su ausencia este año está justificada, puesto que el día anterior se encontraba en Palma de Mallorca para recibir la Medalla de Oro de la comunidad autónoma de las Islas Baleares, con motivo de la celebración del día de la propia comunidad.

Tras regresar de la misa que se realizó en Londres en honor a su hermano Constantino de Grecia, la reina emérita viajaba hasta las islas para recibir este importante galardón. El gobierno de la comunidad se lo concedía debido a la gran labor que realiza por el fomento y la promoción de las diferentes actividades que tienen lugar en Baleares, ya que la reina Sofía acude siempre que puede al Palacio de Marivent para disfrutar de todo lo que concierne a la isla.

De hecho, Mallorca, y en concreto el Palacio de Marivent, es lo más parecido al Palacio de Tatoi en Grecia para Sofía, donde la monarca tiene muy buenos recuerdos de su infancia, principalmente de su época más juvenil cuando comenzaba a formarse para convertirse en una gran reina de un país. Por otro lado, el clima de la isla, las costumbres y la cercanía con el mar Mediterráneo son hechos que guardan mucha similitud con aquella Sofía pequeña, además de hacerlo ahora acompañada de su hermana Irene, de la que no se separa bajo ningún concepto.