El príncipe Harry (38 años) y Meghan Markle (41 años) finalmente han decidido que sus hijos utilicen el título real que les corresponde: príncipes. Tras conocerse la noticia de que los duques de Sussex bautizaran a su hija menor, un portavoz de la familia declaró a la prensa: "Puedo confirmar que la princesa Lilibet Diana fue bautizada el viernes 3 de marzo por el arzobispo de Los Ángeles, el reverendo John Taylor".

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Lilibet Diana

Estas declaraciones confirman que tanto Harry como Meghan aceptan el estatus real que les corresponde a sus descendientes, por el momento no había indicios de que fueran a adoptar el título de príncipe y princesa, pero estos nuevos acontecimientos indican lo contrario. Cuando nació el primogénito de la pareja no podía recibir el título real de príncipe porque la estaba al frente de la institución británica, era la reina Isabel II.

Por lo que la extensión de ese título terminaba en el príncipe Harry y en su hermano, el príncipe Guillermo. Una vez falleció la monarca británica y Carlos III ascendió y se convirtió en rey de Inglaterra, todos sus nietos pasaron a tener el título real de príncipes, por herencia.

Meghan, Harry, Archie y Lilibet

Meghan Markle y el príncipe Harry, junto a sus hijos Archie y Lilibet

Instagram/ Alexi Lubomirski

Discrepancias entre los duques de Sussex y la Casa Real en cuanto al tratamiento de los hijos de Meghan y Harry

Según el derecho británico, Archie y Lilibet Diana, recibieron el título de príncipe y princesa en el momento que su abuelo, Carlos III fue proclamado rey de Inglaterra. Este derecho viene por una norma que promulgó el rey rey Jorge V en 1917, que rige que los nietos del rey que provengan de hijos varones y que estén en la línea de sucesión, pueden hacer uso y disfrutar de dicho título.

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Por tanto, a pesar de que no haya habido ningún nombramiento oficial por parte de la Familia Real británica sobre la designación del título en los hijos de los duques de Sussex, les corresponde por herencia. Poco o nada tiene que ver la tensa relación que existe actualmente entre los royals y la Familia Windosr, después de la emisión del documental y la publicación de las memorias del príncipe Harry.

Lilibet Diana

Lilibet Diana, la hija de Harry y Meghan.

@misanharriman

Harry y Meghan llaman por primera vez "princesa" a Lilibet en su bautizo

El pasado tres de marzo, el príncipe Harry y Meghan Markle Bautizaron a su hija pequeña, Lilibet Diana, en su casa de Montecito (Florida). A la ceremonia religiosa estaban inviados el rey Carlos III, Camilla Parker, el príncipe Guillermo y su esposa, Kate Middleton. Ninguno de los cuatro miembros de la realeza británica apareció en la celebración, dejando un gran vacío por parte de la familia paterna.

Los duques de Sussex sí que estuvieron acompañados de la madre de Meghan Markle, Doria Ragland y el padrino de la pequeña, Tyler Perry. No se ha revelado quién ha sido la madrina de la niña, pero sí que durante el día del bautizo los royals consiguieron juntar a un grupo reducido de personas en su finca, entre 20 y 30 invitados, con los que disfrutaron de un día espléndido.

El hecho de que ningún miembro de la familia de Harry asistiera al bautizo de Lilibet facilitó las cosas para que Tyler Perry, fuera el padrino de la niña. En el documental de Netflix , el actor afirmó que aceptaba el cargo con gusto siempre y cuando no tuviera que coincidir con ningún miembro de la Familia Real británica y ha así ha sido en esta ocasión.

Perry es un fiel defensor de la pareja exiliada a Estados Unidos y no comprende el comportamiento del resto de la familia Windsor, cuando los duques de Sussex se tuvieron que mudar de Canadá, él les prestó una de sus propiedades para que pudieran pasar el confinamiento alejados de los paparazzi y los curiosos que merodeaban su casa en Canadá.