Uno de los próximos pasos que quieren dar Harry y Meghan es el de comprar una vivienda en Los Ángeles. Desde que decidieron dejar de formar parte de la familia real británica y abandonar Reino Unido, la pareja vive en Canadá. Pero su idea es adquirir una vivienda en el lugar de nacimiento de la exactriz y así cumplir el sueño americano que ella tanto desea. De esta forma vivirían a caballo entre Canadá y California, y también mantendrían su casa de Frogmore Cottage en Londres para cuando acudan a visitar a la familia allí. Pero ahora hay algo que hace que el sueño americano de los duques de Sussex se tambalee. El coronavirus podría frenar sus planes de tener su propia vivienda en Los Ángeles.

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La pareja está viendo cómo el COVID-19 está poniendo en peligro algunas de sus decisiones. Por un lado, el príncipe Harry casi no puede reunirse con Meghan y Archie en Canadá. Tras su estancia en Reino Unido para cumplir con sus últimos compromisos profesionales, la duquesa de Sussex viajó a su nuevo lugar de residencia unos días antes que Harry. Durante esos días que estuvieron separados comenzaron las restricciones para viajar en algunos países, algo que ponía en peligro la vuelta del nieto de Isabel II a su nueva ciudad. Pero por suerte el duque de Sussex ha regresado a tiempo a Vancouver y ya se encuentra junto a su mujer y su hijo. Ahora se ven en la situación contraria porque Canadá ha cerrado sus fronteras y ha puesto algunas restricciones a los viajes.

Harry y Meghan

Hace unos días la mujer del primer ministro Justin Trudeau, dio positivo en coronavirus y ahora él desde su aislamiento, ha decidido tomar esta medida que hace que las entradas y salidas al país estén de lo más controladas. Esto hace que Harry y Meghan no puedan ni deban viajar ahora a Los Ángeles para elegir cuál será su nueva vivienda, por lo tanto el sueño americano se retrasa de momento.

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Las restricciones que han implantado en Canadá también pueden hacer peligrar la asistencia de los duques de Sussex a la boda de Beatriz de York a finales de mayo en Londres o a la celebración del Trooping the Colour en junio. Al menos ellos se encuentran bien al otro lado del charco. Amigos de la pareja han asegurado a medios británicos que están “muy aliviados” desde que decidieron no formar parte de la corona británica.