Charlene de Mónaco se inspira en su cuñada Carolina para su última gala: traje de tweed, diamantes y taconazos

Charlene de Mónaco ha brillado con un traje de tweed en su último y especial acto público. Velada en la que ha estado arropada por su marido.

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Rebeca Alonso

Redactora digital de Lecturas

Charlene y Alberto de Mónaco
Palais du monaco

Charlene de Mónaco (46 años) ha cogido las riendas del Principado. Convertida en la auténtica primera dama ya no hay nadie que le haga sombra. Este fin de semana, la mujer del príncipe Alberto presidió la segunda edición de la gala benéfica que su fundación organizó para los niños del Club Deportivo Courchevel en la Casa Club Ineos de la localidad francesa. 

Más de 200 invitados, entre los que se encontraba el príncipe Alexander de Liechtenstein y su mujer Astrid, no dudaron en aceptar la invitación y aportar su granito de arena para este acto solidario aportando obras de arte, vinos, experiencias culinarias y turísticas, objetos de atletas de renombre... 

Con permiso de todos los presentes la gran estrella de la noche fue la princesa Charlene. La sudafricana cautivó con un traje de tweed negro con hilos metalizados que nos recordó de manera inevitable a su cuñada, Carolina de Mónaco. Sin embargo, la mujer del príncipe Alberto supo adaptar este sofisticado tejido a su estilo de una forma sublime. 

Charlene y Alberto de Mónaco
Palais du monaco

Charlene estaba ideal con este conjunto de tres piezas compuesto por chaqueta cropped con bolsillos frontales, pantalón palazzo con pinzas y top a juego. Una creación de puro lujo que aúna comodidad y sofisticación, y cuyo creador es todo un misterio. La ex nadadora elevó su look de noche con unos pendientes de diamantes e imponentes salones plateados. Finalmente, un bolso de mano de The Bella Rosa Collection, también plata, puso el toque final a su estilismo. 

Charlene y Carolina de Mónaco, condenadas a entenderse

El tweed se ha convertido desde hace décadas en el tejido estrella de Carolina de Mónaco y Carlota Casiraghi debido a su relación de amor con Chanel. Es habitual que madre e hija recurran a piezas de tweed ya sea en vestidos, pantalones, abrigos o, incluso, bolsos, pero pocas veces (por no decir nunca) hemos visto a Charlene decantarse por él. 

Quiera o no, su última elección estilística le acerca a su cuñada, con la que parece haber enterrado el hacha de guerra después de años de desavenencias. Hace unas semanas, Charlene hacía pública la magnífica relación que mantiene con Estefanía, pero no es tan así con Carolina, a quien la prensa francesa la señala como su enemiga íntima. 

Para entender este 'mal rollo' tenemos que echar la vista 13 años atrás. Siempre se ha dicho que Carolina nunca aceptó su matrimonio con Alberto, pero la cosa fue a más al entender que como princesa de Mónaco le quitaría ese papel principal en todos los actos públicos del Principado. Aunque han intentado solventar sus diferencias, ambas mantienen distancia y rara vez intercambian alguna palabra o gesto en los actos públicos donde coinciden.

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