¡Se han casado! A pesar de la pandemia y todas las polémicas que antes de ella surgieron alrededor de su enlace, Beatriz de York y Eduardo Mapelli ya son marido y mujer. La pareja ha pasado por el altar por sorpresa y en secreto este viernes 17 de julio después de tener que suspender en un primer momento la boda, que estaba prevista para el 29 de mayo de 2020.

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“La ceremonia de boda privada de la princesa Beatriz y el señor Edoardo Mapelli Mozzi ha tenido lugar a las 11 am del viernes 17 de julio en la Capilla Real de Todos los Santos en Royal Lodge, Windsor”; ha confirmado a través de un comunicado la familia real británica. Un enlace en el que han estado presentes alrededor de 20 invitados, entre ellos, Isabel II: “La pequeña ceremonia ha contado con la presencia de la Reina, el duque de Edimburgo y su familia cercana”.

Beatriz de York Edoardo

El lugar elegido para la ceremonia ha sido la Capilla Real de Todos los Santos en Royal Lodge, una iglesia que se encuentra en el Gran Parque de Windsor, uno de los terreros reales al sur del Castillo de Windsor. Allí se han celebrado los últimos grandes enlaces reales, como la boda del príncipe Harry con Meghan Markle y la de la princesa Eugenia con Jack Brooksbank.

La ceremonia, además, se ha celebrado entre las estrictas medidas de distanciamiento debido a la crisis sanitaria. De hecho, tanto Isabel II como Felipe de Edimburgo, ambos presentes en el 'sí, quiero', llevan varios meses confinados en Windsor. Este detalle ha sido determinante para que finalmente tuviera lugar allí y no el castillo de St. James, como estaba previsto en un principio. El enlace, además, se ha precipitado para que se hiciera antes de que la Reina iniciara sus tradicionales vacaciones en Balmoral, según han confirmado los amigos de la pareja al periódico ‘The Sun’.

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Beatriz de York y Eduardo Mapelli se comprometieron en septiembre de 2019 y fijaron la fecha para mayo de 2020. Sin embargo, la pareja se vio obligada a cancelar su plan inicial: un ‘sí, quiero’ con cientos de invitados en el palacio de Buckingham. Al final, todo ha quedado en una pequeña, pero igual de emotiva, ceremonia.