Solo faltan unas horas para que Álvaro Falcó e Isabelle Junot se den el 'sí, quiero' en el Palacio del marqués de Miravel en Plasencia (Cáceres) antes 250 invitados venidos de todo el mundo. A la boda, que se celebra este sábado 2 de abril con la máxima expectación, no faltará Tamara Falcó, prima del novio, acompañada de su pareja, Íñigo Onieva, y personalidades con una importante relación con círculos de poder político, económico y mediático. Con permiso de la novia y de la marquesa de Griñón, la asistencia más esperada es la de la madre del novio, Marta Chávarri. Un nombre que recuerda a los años dorados de la prensa del corazón, que suena a 'beautiful peeple', que tiene sabor a 'jet set', pero también a los mayores escándalos sentimentales. La que fue reina de corazones entre la década de los 80 y los 90 abandona su retiro que se prolonga ya dos décadas para llevar a su hijo Álvaro al altar.

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Este sábado 2 de abril se vivirá un momento histórico en el mundo del corazón. Una de sus reinas más memorables protagonizará su esperadísimo regreso, eclipsando a los grandes protagonistas del día, nada menos que a su hijo, el marqués de Cubas, que contrae matrimonio con Isabelle Junot en Plasencia. Todas las cámaras dispararán sus flashes como en una estudiada coreografía cuando Marta Chávarri, orgullosa y emocionada, haga acto de aparición acompañando del brazo a su hijo Álvaro en calidad de madrina. Solo un acontecimiento social y, sobre todo, personal de este calibre ha conseguido que salga de un ostracismo elegido.

Marta Chávarri

Marta Chávarri reaparece este fin de semana en la boda de su hijo Álvaro Falcó

Gtres

La que fue esposa de Fernando Falcó, fallecido en octubre de 2020, pocos meses después de su hermano Carlos, copó portadas y titulares reinando en el mundo del corazón junto a nombres como su excuñada, Isabel Preysler, o Carmen Posadas. Fue el escándalo de su relación extramatrimonial con el empresario Alberto Cortina lo que puso patas arriba la actualidad rosa y llegó a paralizar un país. Aquellas imágenes de la biznieta del conde de Romanones intentando zafarse de los paparazzi metida dentro del maletero de los coches o aquellas fotos en la que parecía que había sido 'pillada' sin ropa interior, la situaron como la mujer más conocida de nuestro país.

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Su relación con Alberto Cortina, que por aquel entonces estaba casado con Alicia Koplowitz, fue la comidilla de todos y derivó en un tormentoso divorcio en el que Marta Chávarri perdió la custodia de su hijo Álvaro, y en un matrimonio con el empresario que duró cuatro años. Esta corta relación supuso pingües beneficios para la exmarquesa que se quedó un piso y "recibió una pensión de un millón y medio de pesetas de la época al mes, una fortuna, (6.500 euros actuales) y otros diez millones anuales fraccionados", cuenta El Mundo.

Después de aquella agitada etapa, Marta Chávarri abrazó una vida marcada por un perfil mediático bajo, en la que disfruta de planes con sus hermanas y Elena Cué y Paloma Segrelles, sus íntimas amigas, y tiene la afición de pintar. Una rutina, en parte, derivada también de un grave accidente doméstico que sufrió en 2013 que le provocó cierta parálisis facial y un cambio físico en su rostro.

Este fin de semana, estará bien arropada por su círculo de confianza para afrontar, quizás, algún momento incómodo, como su encuentro con Philippe Junot, su consuegro, con quien, se dice, habría mantenido más que una amistad especial.