Por segunda vez en su carrera, Isabel Pantoja ha protagonizado una reaparición a lo grande. Si la primera vez fue tras la muerte de Paquirri, esta lo ha sido tras su paso por prisión, dos años en los que parecía estar muerta en vida -como ocurrió cuando enviudó-, pero otra vez logró renacer de sus cenizas y deleitó durante casi tres horas a sus fans más incondicionales.

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Entre ellos, lógicamente, su familia. Allí estuvo doña Ana, a la que tienen que llevar en volandas porque apenas puede caminar, su hermano Agustín, encargado de que todo estuviera a gusto de la artista, y sus hijos Kiko -acompañado de su mujer, Irene Rosales- e Isa Pantoja, quien llegó junto a su hermano y su cuñada. Su sobrina Anabel, en calidad de 'road manager', vio el concierto entre bastidores.

También hubo famosos, no muchos es cierto, que no posaron en el photocall porque, sencillamente, no hubo por expreso deseo de Isabel Pantoja. La noche era suya y no cabían más estrellas que ella. Soraya Arnelas, Hiba Abouk, Carmen Lomana, Romina Belusccio... y poco más.

Acompañada por una orquesta de 83 profesores, Isabel abrió el concierto con una declaración de intenciones: "Sigo estando aquí". De los diez trajes que le ha confeccionado para la gira el modisto Ladrón de Guevara, Isabel escogió tres para su presentación en Madrid: un traje negro, del que sobresalía una cola de lunares, una bata de cola blanca y un traje de flamenca estampado. El concierto lo dividió en tres partes: el nuevo disco, una recopilación de sus éxitos y copla y flamenco.