Es todo un espectáculo. Las carreras de Ascot, que se celebran todos los años a mediados de junio, es una de las citas favoritas de los británicos, con su familia real a la cabeza. De todos es conocida la afición por las apuestas de la soberana y Ascot es, sin duda, su cita anual favorita.

Pero Ascot, además de cinco días de carreras, apuestas y más de 7 millones de euros en premios, es una reunión en la que el 'code dress' es tan llamativo -y estricto- que prácticamente eclipsa a jinetes y equinos. Los sombreros y tocados que lucen las damas son todo un alarde de imaginación. Algunos son elegantes, otros divertidos, otros directamente estrafalarios... pero la tradición manda. Ninguna fémina puede entrar en el hipódromo con la cabeza descubierta: en la puerta de las instalaciones te alquilarán uno, si es que decides ir un día y se te olvida este importante complemento.