El pasado 13 de mayo del 2020, Alessandro Lequio y Ana Obregón afrontaban a su batalla más dura: su hijo, Álex Lequio, fallecía tras una incansable lucha contra el cáncer. "Te sacaré del bosque, pero mientras tanto recuerda que eres y siempre serás mi luz y mi centro", escribía el colaborador de 'El programa de AR' en su perfil oficial de Twitter roto del dolor. El próximo martes 30 de junio, darán el último adiós al único hijo que tienen en común en un funeral arropados por sus familiares y sus amigos más cercanos.

Tanto Ana como Alessandro se han enfrentado a una de sus fechas más tristes. En el día de ayer el joven Álex hubiese cumplido 28 años... Pero la vida debe continuar y tanto la actriz como el tertuliano han seguido con su rutina diaria, a pesar del día tan significativo al que tenían que hacer frente.

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Ana ha querido felicitar a su hijo como un desgarrador mensaje a través de sus redes sociales: "Llegaste la noche más mágrica del año y me regalaste un significado para esta vida que hasta entonces no había encontrado. Tengo el honor de ser tu madre".

Alessandro, por su parte, con semblante serio y cabizbajo, ha llegado a las instalaciones de Mediaset para proseguir con sus responsabilidades. Poco a poco está volviendo a la normalidad tras el durísimo golpe que le ha asestado la vida. Ha estado arropado en todo momento por sus compañeros y, sobre todo, por Ana Rosa Quintana. La periodista le ha agradecido en más de una ocasión el enorme esfuerzo que está haciendo: "Es un paso muy grande, nos alegramos de que esté aquí", le confesó en su primer día de vuelta a la televisión.

alessandro lequio trabajo mediaset

Tras finalizar su jornada laboral, Alessandro ha querido aprovechar para hacer unas compras ataviado con unas gafas de sol y una mascarilla. Tras eso, ya por la tarde, acudiría a casa de su ex para pasar con ella el cumpleaños de Álex. Ana preparó unas velas y un pastel, un pequeño homenaje que ella levantó al cielo, queriéndole hacer llegar su gesto a su niño del alma.

En el vídeo superior, Ana y Alessandro, de nuevo unidísimos y, en el inferior, el colaborador con el ánimo muy bajo continua con su rutinas.