Hace un año, Adriana Abenia pasaba por el quirófano. La presentadora tenía un tumor en el cuello que le debía ser extirpado cuanto antes, y ayer regresó a la consulta del cirujano que la operó 12 meses atrás.

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La mañica no obtuvo más que buenas noticias: todo estaba fenomenal. El bulto no se ha reproducido, la cicatriz tras el proceso quirúrgico ha mermado considerablemente de tamaño y ha conseguido el alta médica. Se acabó la pesadilla que creyó que la dejaría sin voz el año pasado.

La de ‘Hazte un selfie’ llegó a estar muy asustada por su salud y por su trabajo. Ella es una gran comunicadora, pero si no hubiera recuperado el habla, su carrera delante de las cámaras se habría esfumado. Con paciencia y la ayuda de un logopeda, Adriana no solo recupero su voz, sino también todo aquello que pensó que no podría volver a poner en práctica en un plató. Fueron, sin duda, algunos de los meses más complicados de la vida de esta rubia inquieta.

Abenia ha relatado cómo fue esta visita a su cirujano, que, por cierto, nada tuvo que ver con la sensación que experimentó cuando consultó con el “primer y reputado” médico quien la hizo llorar a mares pensando que le quedaría una cicatriz partiendo su cuello de por vida. “Él vio en un corte en el cuello, de oreja a oreja, la solución a todos mis males, ya que luego podría camuflar 12 centímetros de sutura con un fastuoso collar de perlas”. Tras esta visita llegó el especialista adecuado para ella, ese a quien a día de hoy está tan agradecida, no solo por el estupendo trabajo que realizó, sino, también, por lo en serio que se toma su profesión y las ganas que tiene de continuar aprendido y nutriéndose para mejorar. “Salir de la zona de confort y plantearse dudas y retos en la medicina me parece digno de admiración”, cuenta, sintiéndose afortunada no solo por haber dado con él, sino, también, por haber recibido el alta del doctor.